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¿Ciento veintisiete años no es nada?

La titularidad sobre el yacimiento arqueológico de El Argar sigue siendo privada. El reconocimiento de su importancia no ha servido para que administración alguna se plantee la necesidad imperiosa de que pase a dominio público.


Vista de la meseta de El Argar dibujada a lápiz por Luis Siret

Antonio Rubio / 13·05·2017

EN ESTE AÑO 2017 se cumplen 127 años de la edición en español de “Las primeras edades del metal en el sudeste de España”, monografía publicada en Barcelona en 1890. En ella, los hermanos Louis y Henri Siret daban cuenta de sus importantes y numerosos hallazgos arqueológicos en nuestra comarca. Ya ahí, la estación arqueológica del Argar (Antas) aparecía caracterizada como uno de los yacimientos más importantes de la prehistoria de Europa occidental. Así fue objeto de cita constante en el ámbito científico desde que sus autores describieran sus hallazgos en la meseta junto al río Antas. 

Compartieron aquel año la presidencia del Consejo de Ministros Sagasta y Cánovas, los líderes del partido liberal y conservador, respectivamente, que no debieron prestar la menor atención a la joya bibliográfica que regalaban a España los hermanos Siret, ni tomaron medida alguna para la protección del magnífico yacimiento arqueológico del que hablamos. Junto a ellos, dentro del sistema parlamentario de la restauración, gobernarían la nación 15 nuevos presidentes, ninguno prestó atención ni valoró el importante legado cultural de este pasado prehistórico. Los tres presidentes del directorio militar desde 1923 a 1931 hicieron lo propio, o sea, nada, sobre este asunto. Los tres correspondientes a la II República española, consideraron que era un tema menor. A Franco también le pasó inadvertido nuestro yacimiento. Lo mismo, hasta la fecha, a los gobiernos democráticos de Suárez, Calvo-Sotelo, González, Aznar, Rodríguez Zapatero y Rajoy.
Tampoco se han esforzado los seis presidentes autonómicos que han regido los destinos de Andalucía, a la sazón: Escuredo, Rodríguez de la Borbolla, Chaves, Zarrías (en funciones), Griñán y Susana Díaz. Para dirigir la política autonómica cultural de Andalucía hemos contado con 12 consejeros desde 1978 hasta la actual consejera de Cultura, Rosa Aguilar. 
El balance de estos años de autonomía en lo que se refiere al Argar se concreta en la declaración de Bien de Interés Cultural. Fue el 28 de octubre de 2008, exactamente 118 años después de que la citada publicación de los Siret expusiera al mundo las virtudes del Argar.
La Ley de Patrimonio Histórico España, explica que: "en el seno del Patrimonio Histórico Español, y al objeto de otorgar una mayor protección y tutela, adquiere un valor singular la categoría de Bienes de Interés Cultural, que se extiende a los muebles e inmuebles de aquel Patrimonio que, de forma más palmaria, requieran tal protección. Semejante categoría implica medidas asimismo singulares que la Ley establece según la naturaleza de los bienes sobre los cuales recae". La ley de Patrimonio Histórico de Andalucía manifiesta en su Artículo 8: La inscripción de Bienes de Interés Cultural les hará gozar de una singular protección y tutela. 
Celebrando como celebramos muchos la inscripción de nuestro Argar como Bien de Interés Cultural en 2003, no hemos visto materializarse esa “singular protección y tutela”, mas al contrario ha servido de pista para ejercicios de motocross y hemos constatado la erección de alguna vivienda en el ámbito de su área de protección. 
Porque amigos míos, la titularidad sobre el yacimiento arqueológico del Argar sigue siendo privada. El reconocimiento de su importancia no ha servido para que administración alguna se plantee la necesidad imperiosa de que pase a dominio público. Ésta ha de ser la prioridad para cualquier gestor del patrimonio histórico en Almería, la adquisición de este importantísimo yacimiento. Que el Argar forme parte del patrimonio de todos los ciudadanos es una justa medida para corregir una desidia histórica más que centenaria. 
Como hemos visto, han pasado regímenes y sistemas políticos de todo tipo y condición, y ninguno hasta ahora ha cifrado sus esfuerzos de manera que la presencia de El Argar, en publicaciones, manuales, libros de texto y literatura científica en general, tenga una correspondencia material con la importancia que el mundo académico le concede.
No nos hagamos ilusiones, sin la propiedad pública de El Argar no será posible implementar un proyecto investigación viable, no será factible una puesta en valor de sus restos arqueológicos, y en definitiva estaremos huérfanos de una página importantísima de nuestra historia, y no hablo ahora sólo de historia comarcal, sino que me refiero a la historia común de todos los españoles.
Es hora ya que las administraciones estatal, autonómica e incluso provincial, se sienten y participen en arbitrar el mejor medio para que El Argar sea de todos e incremente la nómina del patrimonio andaluz y español. La Ley de Patrimonio de Andalucía posee todas las herramientas, sólo falta querer y saber manejarlas
Después de 127 años, nuestra comarca lo demanda y El Argar lo necesita. Así que,  señor Ministro de Cultura, señora Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía y señor Presidente de la Diputación Provincial de Almería, recuerden que vivimos el siglo XXI. ¡A trabajar por este fin! No podemos esperar otros 127 años.


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