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“El consumo es una necesidad inventada que sume al individuo en una nueva forma de esclavitud”

Diego Torres muestra en Espirales de regaliz sus relaciones con el mundo exterior e interior a golpes de verso



Diego Torres y Espirales de regaliz. El autor y su obra.
Javier Irigaray / 25·02·2017

"Espirales de regaliz (Círculo rojo, enero 2017) es un libro visceral -asegura el autor-. Casi todos los poemas incluidos fueron escritos tras mi vuelta de Alemania, país al que tuve que salir, empujado por el estallido de la burbuja económica, a buscarme la vida en mi profesión, como enfermero. A la vuelta estuve un tiempo viviendo en Jaén, donde me entregué a la lectura y puse en marcha un blog para dar rienda suelta a mis reflexiones. El libro surge de ahí”.

Escribir es algo esencial para Torres. "Empecé con quince años. Influyó mucho la muerte de mi padre. En casa se leía mucho y me inculcaron el amor por la lectura, pero fue mi padre, especialmente, desde sus ideales, quien más ha tenido que ver en mi forma de afrontar la vida y quien está en el origen de mi inclinación por la literatura como lector y, hoy, como escritor. La poesía ha sido, desde entonces, la forma natural de expresar mis sentimientos, mi vida interior. Antes eran impulsos en bruto sobre el papel. Ahora noto la impronta de lo leído en los versos que escribo, pero esa huella aparece de forma espontánea. Yo continúo componiendo poemas directamente desde las entrañas”.

Sostiene Diego Torres que “mi poesía es sincera y brota desde dentro. En los poemas finales del libro se pueden apreciar influencias surrealistas de autores como Cortázar. En esos sí he jugado con las palabras e incluido metáforas más complejas, pero la mayor parte son paisajes interiores, muy personales, en los que he pretendido expresar la fuerza que llevo dentro, la libertad que ansío. Mis ideales”.

“Soy muy crítico en lo político y en lo existencial, es algo evidente en mis versos -confiesa este enamorado por la historia-. El hombre sufre un proceso de desnaturalización desde el momento en que descubrió la agricultura y la ganadería y fundó las primeras sociedades. Creó normas, pautas de convivencia que devinieron en leyes para organizar la vida en comunidad y fue, también, acentuando la desigualdad entre las personas. Esa forma artificial de convivir desnaturaliza a los hombres, dotados de un cerebro capaz de adaptarse a nuevas situaciones, pero que fisiológicamente no evoluciona y se transforma a la velocidad en que lo hace su hábitat cultural y político, que va creando nuevas necesidades inventadas que le colapsan en su afán primario de intentar satisfacerlas. Es una nueva forma de esclavitud, la que ata al individuo por medio de esa cadena sutil que es el consumo como necesidad inventada”. 

“Qué decir en lo político -añade-, donde la falta de separación de poderes, el compadreo y el trapicheo que carcome los gobiernos han convertido la democracia en un trampantojo en el que los ciudadanos no somos verdaderamente libres. Basta con encender la tele, hojear los periódicos o asomarse a la calle para comprobarlo”.

Espirales de regaliz contiene descripciones sexuales que trascienden el erotismo. Asegura su autor que “son expresión de rabia y liberación, del amor necesario y la soledad fruto de una relación que sostuve marcada por la distancia. Es el deseo de una comunión para romper el espacio con la fuerza del amor”.

Espirales de regaliz, como dice su autor, Diego Torres, es un poemario que habla de “la fuerza del amor y del arte como herramienta para la transformación del mundo. La imaginación juega a los dados con el miedo y hay días en los que uno respira la belleza que le rodea, pero hay otros en que te dejas guiar por la inercia”. Un libro que leer para crecer y seguir viviendo.



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