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Cuando John empezó a usar gafas


Hoy es imposible disociar al músico inglés de sus sempiternas gafas redondas. Pero hubo un principio, y tuvo lugar en Carboneras hace ahora medio siglo, una tierra que ha atraído a numerosos artistas, entre otros, a John Lennon, que el próximo 9 de octubre cumpliría setenta y seis años


John Lennon sentado en la playa de Las Marinicas, en Carboneras, ante la mirada asombrada de un niño
Javier Irigaray / 07·10·2016

Dicen que 1966 fue el principio del fin para The Beatles, pero también el año en que comenzó a forjarse la leyenda de un icono del siglo XX llamado John Lennon. El año 1966 supuso un cambio en la manera de ver la vida por parte del artista, que decidió hacerlo en adelante a través de unas gafas de lentes redondas que empezó a usar por exigencias del guión de la película cuyo rodaje le trajo hasta Carboneras. 

La revista juvenil norteamericana Datebook publicó en marzo de ese año una entrevista con el músico aprovechando la gira del cuarteto de Liverpool por los Estados Unidos. En ella, una frase que ha pasado a la historia: “hoy somos más populares que Jesucristo y no sé qué durará más en el tiempo, si el cristianismo o el rock and roll”. Una campaña de quema de discos y de amenazas orquestada por el Ku Klux Klan puso fin a los conciertos y Lennon, sin la vorágine de la música en directo de ciudad en ciudad, se sintió perdido y llegó a plantearse dejar la banda y a los compañeros con que había compartido grupos y vida desde hacía prácticamente una década. 

John se encontró, de repente, con un tesoro llamado tiempo libre, que empezó a llenar a base de LSD y de experiencias con otras drogas y, en esto, recibió una llamada del director de cine Richard Lester, que le propuso participar en el rodaje de una comedia de humor negro antibelicista, Cómo gané la guerra, en la que el músico encarnaría el papel del soldado Gripweed, uno de los soldados a los que el ejército británico había encomendado una importante misión: construir un campo de criquet, durante la Segunda Guerra Mundial, en África, cien kilómetros por detrás de las líneas enemigas. 

La película pasó sin pena ni gloria por las pantallas y por la historia de la cinematografía universal, sin embargo sirvió para que John Lennon viviera un mes y medio en Almería, seis semanas en las que rodó sus ocho minutos de presencia en el largometraje. 

No obstante, esos ocho minutos significaron mucho en la vida de John, un punto y aparte en su vida y su perspectiva del mundo. 

El rodaje tuvo lugar en diferentes paisajes del Cabo de Gata, de Tabernas y, sobre todo, de Carboneras, donde la playa de las Marinicas o la Glorieta fueron decorados de lujo para la historia filmada por Richard Lester. 

Decía Lennon a sus amigos que tenía muchas horas libres que ocupaba en pasear con su guitarra y componer por nuestros paisajes lunares, abrasados por el sol y por el tiempo, canciones como Strawberry fields forever. 

En ella, el beatle escribió que “vivir con los ojos cerrados es fácil, entendiendo mal todo lo que se ve”. Tal vez por eso decidió llevar para siempre esas características gafas que comenzó a usar en Carboneras por exigencias del guión, de las que ya nunca se desprendió y que, en adelante, pasaron a formar parte indisoluble de la imagen del artista. 

Y es que Carboneras supuso en la vida del artista otra forma de ver la vida.

1 comentario :

  1. Lástima que el autor del artículo no cite a Javier Adolfo Iglesias por ningún lado, que ha sido la persona que nos ha sacado a la luz todas estas informaciones hace ya unos cuantos años. Tampoco he visto al autor del artículo en las recientes jornadas realizadas por el IEA sobre la figura de John Lennon y su paso por Almeria

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