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“La naturaleza es un ser vivo con el que intercambio emociones”

‘Lo que la luz hace con el día’, primer poemario de Paz Martín-Pozuelo, se ha alzado con el Premio de Poesía Playa de Ákaba en su edición de 2015


Paz Martín-Pozuelo
Versovia.com / 01·11·2015

Paz Martín-Pozuelo es doctora en Filosofía y profesora titular en el departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Univesidad Carlos III de Madrid, en donde ha desempeñado, entre otros, los cargos de vicedecana y vicerrectora adjunta.

Ahora comparte la docencia y la investigación con la literatura. Ha publicado ‘El más hermoso de los milagros y otros cuentos de mujeres’, Playa de ákaba 2014, y varios relatos en diferentes antologías publicadas, igualmente, por Playa de Ákaba.

Paz confiesa que el premio la ha hecho feliz. “Es un premio que no esperaba, porque la poesía ha venido después a mi vida. Yo empecé escribiendo otro tipo de cosas, pero ahora sé que voy a seguir escribiendo versos. Este premio supone un estímulo enorme que me empuja a seguir hacia adelante”.

Cuando le pregunto qué hace la luz al día, responde que “La luz hace tantas cosas con el día que no caben en un poema, en un libro ni tan siquiera en un corazón. La luz, con el día, puede hacer todo lo que queramos, pero nosotros tenemos que abrir la ventana todos los días y verla”.

Un avance de la editorial sostiene que el poemario de Paz “quiere ser un homenaje al amanecer, a la luz, a la vida, al amor, a la amistad, al oficio de escribir que para ella es un constante amanecer a nuestra propia vida”, y ella confirma que su actitud ante la vida es optimista. “Nunca lo había pensado, pero estoy recibiendo multitud de mensajes muy bonitos que me dicen lo mismo y, al pensar acerca de eso, me doy cuenta de que es un retrato de lo que soy, porque uno es lo que quiere ser. Y yo quiero ser una persona luminosa. Quiero dar alegría porque la alegría es muy importante”.

“Es verdad que llevo poco tiempo comunicándome con mis lectores por medio de las redes sociales –confiesa-, en donde vas mostrando en pequeños retazos cómo y quién eres, y los lectores dicen que me ven de esa forma. Tal vez tenga que ver con mis cuentos. ‘El más hermoso de los milagros’ acaba con el cuento que da título al libro y que está dedicado a mi abuela materna, que murió con 106 años. Los últimos cuatro los pasó postrada en la cama. Ella decía que todo lo llevaba bien menos tener que morir. Le dediqué un cuento que incluye otro dentro que es el germen de este libro de poemas. Es un homenaje al amanecer. En realidad, comenzó siendo un poema, pero creció tanto que acabó siendo un cuento en el que narro lo que hace el sol, la luz, con el día, cómo va subiendo e iluminándolo todo, la alegría en el corazón de los niños, la paciencia en las manos de las madres… Lo que la luz hace con el día es lo que hay en el germen de ese cuento. Escribí el libro de relatos en un momento delicado de mi vida, cuando diagnosticaron a mi marido un cáncer que ya está superando, pero que en aquel momento fue una noticia muy dura, que nos trajo la sombra de la incertidumbre. Yo siempre había sido una persona positiva y alegre y, en ese momento, fue cuando me pregunté si yo era así porque la vida me había tratado bien. Entonces tuve la certeza de que en mi corazón debe existir algún componente que me ayuda a superarlo todo y es el deslumbramiento por la naturaleza. El amanecer me apasiona, es mi hora. Yo me levanto muy temprano, no porque quiera, de niña y adolescente era muy perezosa, pero en mis recuerdos, evoco el tiempo vivido en el campo, donde empecé a ser poeta y a darme cuenta de que necesitaba las palabras para decir lo que me hacía sentir ver el salir el sol cada mañana y ocultarse al atardecer, los dos mayores espectáculos del mundo. La naturaleza me cautiva y enamorada. El mar me deslumbra. La naturaleza es un ser vivo con el que intercambio emociones”.

Martín-Pozuelo revela ser tan sólo el vehículo necesario para que su literatura fluya: “Nunca sé lo que voy a escribir. Soy muy desordenada a la hora de hacerlo. No escribí los relatos que componen mi libro uno detrás de otro. Los fui escribiendo todos a la vez y, cuando me levantaba, nunca sabía con cuál me iba a poner. No escribo lo que quiero. A veces lo he intentado. Cuando me han ofrecido participar en antologías que tenían, si no un tema único sí algunas limitaciones, no he sabido hacer nada por más que lo he intentado. Ahora estoy escribiendo una novela y creía que iba a ser diferente, porque hay una historia que contar, unos personajes que ordenar, establecer unas relaciones entre ellos… pues todo eso sucede, pero no tengo la sensación de estar manejando yo las riendas. Tengo la impresión de que es la historia la que me está manejando a mí”.

En esto de escribir, se declara únicamente una “aprendiz”, y yo le digo que exactamente igual que Juan Goytisolo, el último Premio Cervantes, y sonríe. “Yo aún no me considero escritora. Pienso que estoy ensayando. Mi madre me decía que, desde muy pequeñita, yo, de mayor, quería ser ‘contadora’, pero, de momento, aún no he hecho nada, sino aprender. Todas mis historias son, fundamentalmente, emociones y, cuando se habla de emociones, no es tan imprescindible lo que pasa, sino el cómo pasa. Por eso dejo que los personajes se expresen y ese es el valor de mi literatura. Es así y no porque yo quiera que lo sea".

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