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Siempre nos quedará Cuevas…

A los protagonistas de 'Casablanca', Ilsa y Rick, o, si ustedes lo prefieren, Ingrid Bergman y Humphrey Bogart, siempre les quedará París. A nosotros, siempre nos quedará Cuevas


Imagen del rodaje de Casablanca
Javier Irigaray / 08·09·2015

A su insólito paisaje, al protagonismo vivido durante siglos y a su rica y apasionante historia, hay que añadir otra, no tan conocida, pero que ha unido desde 1942 el nombre de la localidad levantina con el séptimo arte de la mano de una de las obras cumbre de la cinematografía. A sus protagonistas, Ilsa y Rick, o, si ustedes lo prefieren, Ingrid Bergman y Humphrey Bogart, siempre les quedará París. Hablamos de ‘Casablanca’ y, a todos nosotros, siempre nos quedará Cuevas. 


Todos conocemos la película. La mayoría la hemos visto. Muchos de nosotros, en más de una ocasión y en todas y cada una de ellas hemos notado aflorar la emoción en muchas de sus escenas. Ahora, ‘Casablanca’ vuelve a ser actualidad porque su protagonista, Ingrid Bergman, hubiera cumplido cien años el pasado 29 de agosto. Ese mismo día, 33 años atrás, la actriz moría a consecuencia de un cáncer de mama poco después de una íntima celebración junto a su familia y familiares más allegados. 

Sólo contemplar el rostro de la Bergman merece los 98 minutos de atención que la película nos pide. La fuerza expresiva de la cara más bella, dulce y encantadora de Hollywood alcanzó su cénit en Casablanca, la obra de Michael Curtiz en la que interpretó el papel de Ilsa Lund por mera casualidad. Se lo habían ofrecido a Hedy Lamarr, pero la actriz austriaca se había comprometido para rodar tres películas ese año que ninguno de nosotros recordamos. 

Pero ¿qué tienen que ver Ingrid Bergman, Humphrey Bogart, Michael Curtiz, Ilsa, Rick e, incluso, Sam, interpretado por el pianista Dooley Wilson, con Cuevas del Almanzora? 

Recordará el lector que ‘Casablanca’ es un drama romántico centrado en el conflicto de Rick Blaine (Humphrey Bogart) entre -usando las palabras de uno de los personajes- el amor y la virtud: Rick deberá escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su dilema es ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la resistencia, para que éste pueda continuar su lucha contra los nazis. 

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Casablanca era una ciudad a la que llegaban huyendo del nazismo gente de todas partes: llegar era fácil, pero salir era casi imposible, especialmente si el nombre del fugitivo figuraba en las listas de la Gestapo. En este caso, el objetivo de la policía secreta alemana es el líder checo y héroe de la resistencia Victor Laszlo, cuya única esperanza es Rick Blaine, propietario del 'Rick’s Café' y antiguo amante de su mujer, Ilsa, que se ofrece a quedarse a cambio de un visado para sacar a su marido del país. Rick deberá elegir entre su propia felicidad o el idealismo que rigió su vida en el pasado. 

La película comienza describiendo el recorrido que habían de realizar quienes pretendían huir de la Francia ocupada por los alemanes. Así, desde París llegaban por tren o carretera hasta Marsella, en donde embarcaban hasta Orán y, desde allí, llegaban a Casablanca para tratar de conseguir un salvoconducto que les permitiera volar a Lisboa, capital de un Portugal neutral que suponía la puerta hacia el resto del mundo, principalmente los Estados Unidos. 

La descripción de ese éxodo hacia la libertad es ilustrada por un mapa. Al principio, la pantalla es ocupada por la geografía de Francia, pero la cámara va desplazándose hacia el sur, por el Mediterráneo, y, a la izquierda aparece España, con apenas una docena de localidades situadas en el mapa. Faltan muchas capitales de provincia, como Ciudad Real, Alicante, Jaén, Huelva, Cádiz o Almería, pero ahí, solitaria, al suroeste de Cartagena, puede leerse ‘Cuevas’. 

Fotograma de la película en el que puede apreciarse el nombre de Cuevas
Sin apellido, pero Cuevas aparece en el principio de una de las películas más importantes de todos los tiempos, y eso es algo para subrayar porque no todo el mundo lo conoce, ni tan siquiera aquí, en el Levante de Almería. 

¿Por qué Cuevas? 

¿Por qué aparece Cuevas en ese mapa? La localidad, en 1942, ya no era ni sombra de su esplendoroso pasado ni su importancia la misma que tres décadas atrás, cuando alcanzó los 26.548 habitantes censados, a los que habría que añadir otros 10.000 más de hecho que vivían y trabajaban en el municipio al amor de la riqueza suscitada en torno a la minería de Sierra Almagrera, las fundiciones y las numerosas posibilidades de negocio que una ciudad próspera y abierta ofrecía. Eran los años dorados de la Société Minière d'Almagrera, la empresa de Louis Siret, que daba trabajo a 3.000 personas. La capital de la provincia contaba con 47.637 almas en ese mismo censo. 

De hecho, la cartografía de 1910, elaborada por Alberto Martín, como refiere el historiador y cronista oficial cuevano, Enrique Fernández Bolea, confería una gran preeminencia a Cuevas, aunque nunca por encima de la capital, Almería, que en el mapa de ‘Casablanca’ ni tan siquiera aparece. 

Pero al término de la I Guerra Mundial, la minería cayó en picado. Por una parte, el conflicto había supuesto una demanda de metales enorme que, al acabar el conflicto, dejo de existir y, por otra, el reparto colonial de África propició la explotación de las minas de ese continente, una competencia que apuntilló el negocio minero a este lado del estrecho. 

El mapa incluye los límites del protectorado español en Marruecos, así que debe basarse en uno posterior a 1912, cuando Francia cedió a España sus derechos sobre esa parte del norte de África. Que aparezca sin el apellido ‘del Almanzora’ significa que puede ser, además, anterior a 1931, año en que el municipio adoptó el nombre completo con el que ahora se conoce. 

Es posible que el mapa fuera realizado a propósito para el film y, en ese caso, que aparezca el nombre de Cuevas y no el de la capital ni el de otras ciudades que en 1942 eran sustancialmente más importantes, podría deberse al azar o a que entre los integrantes del equipo de realización de la Warner hubiera algún emigrante o exiliado ‘rabote’. De momento, cualquier conjetura es posible 

Ingrid Bergman encarnaba a la perfección a la heroína romántica, pero dura y distante. François Truffaut dijo de ella que era “el sueño filmado”, y un sueño es que el nombre de Cuevas esté inmortalizado en una película como ‘Casablanca’. A Ilsa y a Rick siempre les quedará París y, en ‘Casablanca’, siempre estará Cuevas.

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