Anuncio superpuesto

Aviso Cookies

Botones

Agenda

Un guardia civil mata de un tiro al batería de Los Piratas


Javier Fernández amenazó a los agentes con cuchillos y tenedores al grito de: "¡Os voy a cortar en trocitos!"



Javier Fernández
Versovia.com / 27·08·2015

Un agente de la Guardia Civil disparó en el abdomen causándole la muerte a Javier Fernández, quien fuera batería de Los Piratas, que presuntamente habría agredido a su mujer y a un miembro del Instituto Armado en Ponteareas (Pontevedra). Según las informaciones difundidas, el músico amenazó con "cortar en trocitos" a los guardias civiles que se personaron en su casa antes de agredir con un cuchillo en la cara a uno de ellos.

Los hechos ocurrieron ayer, miércoles 26 de agosto, minutos antes de las 12.00 horas. Una patrulla del puesto de la Guardia Civil de Ponteares (Pontevedra) recibió el aviso para desplazarse a la Parroquia de Gulanes, concretamente a la calle Costa Sequeiros, número 36, por un supuesto caso de violencia machista. Se les avisó a los agentes del Instituto Armado que el presunto agresor se encontraba muy nervioso.

Ante el tipo de aviso recibido, hasta el lugar se desplazó también una ambulancia del 061 con un médico. Al llegar a la zona, los propios vecinos indicaron a los agentes que se trataba de una caso de malos tratos y que la mujer presuntamente agredida había salido a la calle mientras que su pareja, Javier Fernández, seguía dentro del domicilio con el bebé de ambos.

Entregó al bebé de ambos a un vecino

Cuando la pareja de la Guardia Civil se aproximaba a la casa, se cruzaron con una tercera persona que llevaba al bebé de la pareja en brazos para entregárselo a la madre. Según declaró a los agentes esta persona, el bebé se lo había dado el propio agresor. Este vecino acompañó a los agentes hasta la casa donde se encontraba el batería de Los Piratas.

Al llegar al domicilio, se lo encontraron en ropa interior, descalzo y tan sólo acertaba a hablar incongruencias, según las mismas fuentes. Su estado era de nerviosismo y amenazó de muerte a los presentes. La patrulla de la Guardia Civil trató de convencerle para que se tranquilizase y saliese de su casa para ser atendido por el personal médico allí presente.

En ese momento gritó muy alterado diciendo: "¡os voy a cortar en trocitos!". Acto seguido se metió al interior de la casa hasta donde le siguió uno de los agentes que pudo ver como de un cajón abierto de la cocina cogió varios cuchillos y tenedores con los que llegó a agredir al guardia civil en la cara con uno de los cubiertos. Eso obligó al miembro del Instituto Armado a retroceder hacia la puerta, pero el hombre le siguió para intentar agredirle de nuevo.

Fue entonces cuando el otro guardia civil de la patrulla al ver en peligro la vida de su compañero efectuó un disparo en el abdomen del agresor, siempre según las mismas fuentes. Aún en el suelo, tras ser abatido, el batería de Los Piratas trató de hacerse de nuevo con los cubiertos que se habían esparcido por el suelo.

Fue inmovilizado por los agentes y atendido por los servicios médicos, que lograron estabilizarlo. Posteriormente fue llevado al hospital de Meixoeiro de Vigo, donde finalmente falleció horas después.

La mujer de Javier Fernández, su suegra y sus amigos rechazan que se trate de un caso de violencia machista. Aseguran que el fallecido padecía un trastorno bipolar contra el que no se estaba medicando actualmente después de que, recientemente, el psiquiatra le diese el alta médica, a pesar de que su familia insistía en que continuaba necesitando fármacos. Según la familia, el hombre llevaba en tratamiento desde hacía diez años lo que le permitía llevar una vida normal y había evitado crisis cuando se le trataba adecuadamente la enfermedad.

Javier Fernández, músico de profesión, se construyó su propia casa en la parroquia de Guláns, en la que decidieron vivir él y su pareja desde hace nueve años, a pesar de ser ambos de Vigo. En la parroquia impartía clases de música a varios niños.

Según su suegra, Javier había tenido una recaída después del nacimiento de su hijo hace casi dos meses. Su mujer y el bebé estuvieron en peligro tras un parto complicado con hemorragia que culminó en cesárea. "Lo notábamos distinto, incluso con su madre a la que adoraba, se le notaba raro en la mirada", señalaba su suegra en la puerta de la vivienda donde ocurrieron los hechos. Explica que su hija tenía intención de llevarlo de nuevo a un psiquiatra al ver que su estado no mejoraba.

Su mujer, que según los vecinos recibió varios golpes mientras estuvo retenida en la casa, achaca la actuación de Javier a un estado de enajenación motivado por su enfermedad y niega que fuese un maltratador.

De hecho aseguró que nunca antes la había golpeado. A pesar de que sabía que la actitud de ayer se debía a su enfermedad, llegó a temer por su vida y la de su bebé y por eso pidió ayuda. Javier los tuvo retenidos a ella y al pequeño en la casa desde la madrugada, obligándola incluso a desnudarse.

Al comprobar que pasaban las horas y que Javier no conseguía calmarse, su mujer comenzó a pedir ayuda a amigos y vecinos mediante mensajes de teléfono móvil. Uno de los amigos acudió a la casa de la pareja para intentar tranquilizarlo y ella salió de la vivienda para pedir auxilio.

Los vecinos confirman que nunca antes habían oído un enfrentamiento entre ambos y que fue la primera vez que vieron al hombre en esa actitud. La viuda prestó declaración ayer por la tarde en el cuartel de la Guardia Civil. La familia analizaba con su abogado la posibilidad de denunciar la actuación de la Guardia Civil al considerar que la actitud de los agentes pudo ser inapropiada, y también la actuación del psiquiatra que le dio el alta.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Noticias
 
© 2014 Comunicación Vera Levante, S.L. Todos los derechos reservados
Aviso legal | Privacidad | Diseño Oloblogger