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Sting cerró la XXXV edición del Festival de la Guitarra de Córdoba

La plaza de toros cordobesa presentó un lleno con 9.000 espectadores que gozaron del británico y de Raimundo Amador como telonero de lujo


Sting

Versovia.com / 13·07·2015

Hay artistas que han hecho un pacto con el diablo para seguir en el otoño de sus vidas encima de un escenario, pero pocos hay en el mundo tan firmemente rejuvenecidos hoy en día como Gordon Sumner, conocido mundialmente como Sting, que este domingo ha vencido a su pasado y se ha entregado al repertorio de su proyecto más mítico, The Police.

Ha sido en Córdoba, para cerrar la 35 edición del Festival de la Guitarra, ante casi 9.000 personas que han abarrotado la Plaza de Toros de la ciudad y que, a pesar del calor (por encima de los 35 grados cuando Sting ha salido al escenario), han coreado todas y cada una de las canciones que ha tocado el músico británico.

Y Sting ha aparecido como un ciclón en el escenario, entonando casi sin descanso y de manera enérgica "If I ever lose my faith in you", "Every little thing she does is magic", y una temprana "English man in New York" que ha terminado de arrollar al público, entregadísimo desde la primera nota con el cantante y con su banda, formada por guitarra, batería, piano, violín y coros.

Este "señor inglés" que se presentaba en Córdoba venía a tirar de repertorio, propio y de The Police, un material que no ha envejecido un ápice desde que se compuso, siendo el suyo un pop de estadios perfectamente fabricado y mostrado en directo por Sting con un plus jazzístico que ha aportado sobretodo el enorme pianista David Sancious.

"Roxanne", punto más algido de la noche

Así las cosas, tras "English man in New York" y con la plaza en el bolsillo, un barbudo y juvenil Sting ha arremetido con "So Lonely", cuya letra ("tan solitario") parecía una broma, pues éste ha sido el concierto más concurrido que se recuerda en el Coso de Los Califas desde hace años.

Ha habido tiempo para que el músico tocara unas baladas que han servido para que sus músicos demostraran su pericia, especialmente Sancious, que ha aportado unos arreglos "funk" y "jazzísticos" que le van muy bien a la música del británico, y el violinista, Peter Tickell, que se ha marcado un espectacular solo de cuerdas en medio de "Driven to tears", antes de dar paso a uno de los momentos de la noche.

Porque a Sting no le basta con tocar sus himnos, y hoy ha tocado al menos una decena de ellos, sino que ha optado por la opulencia en la interpretación. Tanto es así que, a mitad de una aguerrida "Roxanne", la banda ha cambiado de tercio para tocar "Ain't no sunshine when she's gone", inmortal tema "soul" de Bill Withers, otro de esos tipos que tenían facilidad para componer clásicos y a quien hay que rescatar de su retiro como sea.

Tras el interludio soul, Sting ha llevado al paroxismo "Roxanne" con un crescendo tras el cual la banda ha hecho el amago de marcharse, para volver y ofrecer otra media hora de infarto y clásicos.

Raimundo Amador, telonero de categoría

Para el final, se guardaba Sting "Every breath you take", un tema que ha hecho gastar más batería de móvil en 6 minutos que en una mañana entera en Hacienda, y una delicada versión de "Fragile", con la que ha puesto punto y final a un concierto que había iniciado horas antes el "blues" sureño de Raimundo Amador, telonero de lujo del veterano bajista inglés.

Punto y final también de una edición que se recordará por el colofón que ha brindado Sting, por el medio gas de otro ilustre como Bob Dylan, y por el espectáculo arrollador que ofrecieron en el Gran Teatro los "Ceramic Dog" de Marc Ribot, todos ellos viejos rockeros, aferrados a sus instrumentos, y sin nada mejor que hacer que regalar momentos, pasados, presentes y futuros, a las nuevas y antiguas generaciones.

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