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Historia del campanario de la Torre de la Vela del Castillo de Cuevas

El cronista de Cuevas rescata esta curiosa historia y el testimonio gráfico de un extinto elemento arquitectónico que existió en el Castillo del Marqués de los Vélez del municipio cuevano


Foto de autor desconocido, publicada en El Almanzora y aportada por Enrique Fernández Bolea
 Enrique Fernández Bolea / 08·06·2015

En 1813, tras la epidemia de vómito negro (fiebre amarilla) que asoló la villa y causó casi 700 muertos, al cabildo cuevano se le agolpaban los problemas. Uno de ellos, y no precisamente intrascendente, fue la avería del reloj del común que estaba ubicado en la torre-campanario de la parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación. Aquella no era una contrariedad menor, ya que para la mayoría de los habitantes de la localidad y su huerta era la única referencia horaria en torno a la que se ordenaba el turno de riegos con las aguas del común. Su avería exigía del concejo una pronta reparación y para ello se contrataron los servicios de un maestro relojero de Huércal Overa que cobró por sus servicios la friolera de 1.600 reales. Pero mientras se hacían las labores de reparación, se estimó que, dado el estado de ruina en el que se encontraba la torre de la Iglesia, convenía trasladarlo a otro punto con mayor solidez. Y así se hizo, tras solicitar la pertinente autorización del administrador del Marqués de Villafranca, se compuso el reloj en la torre del Castillo, y se construyó un campanario para albergar las antiguas campanas provenientes de la parroquia y las que se trajeron desde el Hospital de San Antón para el toque de los cuartos. A los regidores de la villa les pareció la nueva ubicación mucho mejor que la anterior porque estaba en la parte más alta de la población y, en consecuencia, el tañido de las campanas podía oírse en un radio más amplio, otorgando un mejor servicio a los huertanos. Es probable que el reloj se mantuviese en servicio hasta la construcción de las casas consistoriales en 1844 de la Plaza de la Constitución, con la colocación de un nuevo mecanismo en el resalte que, aunque detenido, todavía podemos disfrutar.

FOTO: Federico de Blain Becerra. Aportada por Enrique Fernández Bolea
Es probable que antes hubiese existido en la torre de la fortaleza un campanario o vela que se emplease para llamar a rebato en las ocasiones de amenenaza de incursiones piráticas en la villa, tan frecuentes en los siglos XVI y XVII. Aunque seguramente en la estructura reflejada por la imagen quede poco de esa antigua vela.

Las dos tarjetas postales ilustradas que he seleccionado testimonian, en un corto intervalo de tiempo, la desparición del campanario. La primera, donde aún está, formó parte de la colección que el semanario local El Almanzora regaló a sus suscriptores en torno a 1901-1902, y de la que desconocemos el nombre del fotógrafo que la realizó. La segunda, capturada y editada por nuestro fotógrafo Federico de Blain Becerra, se comercializó hacia 1907 y en ella, como se puede observar, ya no está el campanario. El Ayuntamiento decidió derribarlo en 1905 porque amenazaba ruina y era un riesgo para la integridad de las muchas personas que se aproximaban por allí cada día, a su mercado de abasto y al semanal, que por entonces se celebraba exclusivamente los martes.

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