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150 intelectuales firman un manifiesto contra la politización de los centros culturales barceloneses

Juan Goytisolo y Juan Marsé se encuentran entre los firmantes de la protesta



Juan Goytisolo es uno de los firmantes de la protesta. FOTO: EFE
Versovia.com / 27·05·2015

Unos 150 intelectuales entre escritores, editores, artistas, dramaturgos y cantantes, constituidos en el colectivo 18M por el Día Internacional de los Museos, han censurado "la tendencia a instrumentalizar los centros culturales" barceloneses en el 'Manifiesto para una democratización urgente y real de las instituciones culturales'.

Forman parte del grupo intelectuales como Juan Goytisolo, Josep Pons, Francisco Sert, Frederic Amat, Manuel Huerga, Juan Marsé, Oriol Bohigas, Claudio López Lamadrid, Lluís Homar, Lluís Pasqual, Maruja Torres, Cesc Gelabert y los internacionales Antonio Negri, Slavoj Zizek y Steve Edwards.

Para los firmantes, la inflexión del 92 dio a la cultura un gran protagonismo en las políticas públicas de Barcelona, y uno de sus resultados positivos ha sido la creación de una red de instituciones culturales que, con su fuerte presencia en la ciudad, "constituyen un importante patrimonio ciudadano, no de los partidos políticos ni de un determinado sector".

Remarcan que tres instituciones en particular han destacado por su impacto en la ciudad y su proyección internacional: la Fundació Tàpies, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) y el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (CCCB), "que han funcionado como un verdadero servicio público".

Los intelectuales han remarcado que los sólidos programas de exposiciones, el debate y la educación, junto a la cooperación con agentes sociales diversos, constituían una trama indisociable cuyo papel en la ciudad ha sido el de contribuir a la emancipación crítica de la ciudadanía y no a la mera gobernanza de la sociedad.

No obstante, destacan que en pleno siglo XXI, la tendencia a instrumentalizar los centros culturales parece ser un "mal endémico", han lamentado.

Para éstos, al repunte de una "política cultural corporativa y parroquial que aspira a monopolizar el debate público, utilizando los museos como escaparate y propaganda partidista, se suma la creciente captura regresiva de las políticas culturales por las guerras identitarias".

Señalan también que los recortes en los presupuestos culturales públicos de los últimos siete años han profundizado la precariedad estructural que está asfixiando la posibilidad de sostener proyectos institucionales significativos y transformadores, de manera que el espacio para la institucionalidad cultural democrática se empequeñece.

Asimismo, han apuntado al reciente cambio en la dirección del CCCB "por cargos de partido"; a lo que han descrito como un golpe en la mesa en el Macba, dado con nula transparencia; las convocatorias de concursos para la dirección de museos y centros de arte, en las que aseguran que se privilegia de manera equívoca el perfil local del director y cuyos jurados, de composición dudosa, son meramente consultivos y dejan las decisiones finales en manos de los cargos políticos.

Para ellos, el Macba es el último "ejemplo escandaloso" de ello, y en conjunto son algunos de los síntomas de la tendencia irrefrenable a vaciar los centros culturales de su responsabilidad intelectual, han dicho.

"Los profesionales de la cultura verdaderamente comprometidos con un proyecto democrático, emancipador y progresista no podemos quedarnos de brazos cruzados", han sostenido.

Han concluido que ante el actual estado de emergencia, deben dejar a un lado la diversidad de criterios para afirmar que sólo son posibles sus diferencias si se garantiza la existencia de unas instituciones culturales democráticas que funcionen con autonomía y rigor al servicio de la sociedad.

Por ello creen que "hoy más que nunca" es necesaria una amplia movilización de los intelectuales y trabajadores culturales frente al proceso de aculturación que está promoviendo la actual tecnocracia dirigente.

"No podemos ser cómplices de la desertización cultural de Barcelona. El capital cultural público acumulado está siendo dilapidado", han concluido clamando a la recuperación de las instituciones, salvándolas de la regresión, del control partidario y del abandono.

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