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Se acercó llena de gracia, de Simin Behbahani

Su vida ha visto pasar "demasiados convoyes de mártires de guerra hacia los cementerios" y "camiones que transportan los cadáveres de presos chorreando sangre" y, también, felicidad


Simin Behbahani
Versovia.com / 08·03·2015

Simin Behbahani nació en Teherán, hija de la destacada feminista Fakhre Ozma Arghoon y del editor y profesor Abbas Khalili, comenzó a escribir poesía a la edad de 12 años. Cuando tenía 14, su madre envió uno de sus poemas a Mohammad Taqi Bahar, poeta y editor de una revista literaria: "Oh, hambrientas masas gimiendo / ¿Qué estáis haciendo? / Oh, nación pobre y angustiada, / ¿qué estás haciendo?".

Fue la poeta más conocida de Irán, reinventó la Ghazal, el soneto asociado a los poetas persas clásicos. Era conocida como la Leona de Irán por su defensa de los derechos humanos y de las mujeres bajo la dictadura del Shah, primero, y de la República Islámica de los ayatolás, después. A pesar de la amenaza que suponía su constante lucha por los derechos de la mujer y su radical activismo contra anacronismos como la lapidación, permaneció en su país, todo un icono, hasta su muerte, el 19 de agosto de 2014.

En 2011, Obama leyó uno de sus poemas en un mensaje de Año Nuevo: "Puedo ser vieja pero, mientras pueda, aprenderé. Viviré una segunda juventud encarnada en generaciones futuras. Recitaré poemas de amor a la patria con tanto fervor que cada una de las palabras cobrarán vida”.

El propio Obama la describió como "una mujer a la que ha sido prohibido viajar fuera de Irán, a pesar de que sus palabras han movido el mundo". Tal vez fuera por eso.

Cuando murió Behbahani, la traductora al inglés de su obra, Farzaneh Milani, dijo que ella fue "la elegante voz de la disidencia, de la conciencia, de la no violencia, de la negativa a ser adoctrinada".

Tras acabar el bachillerato se unió al movimiento juvenil del Partido Comunista. A finales de los años 40 se matriculó en enfermería, pero fue expulsada por el director tras ser acusada falsamente de haber escrito un artículo en el que, supuestamente, habría criticado a la dirección de la escuela. El asuntó acabó en un sorprendente incidente que incluyó un cruce de bofetadas entre ambas partes.

Su boda con Hassan Behbahani terminó en divorcio, alcanzó el título de abogado por la Universidad de Teherán, pero en lugar de dedicarse a esa práctica, impartió clases en una escuela de secundaria de Teherán mientras componía poesía.

La poesía de Behbahani en los años 50 y 60, influenciada por sus ideas políticas de izquierda, reflejaba los problemas sociales, incluido Seh-tar-e Shekasteh (El laúd roto, 1951), Ja-ye Pa (Huella, 1954) Chelcheragh (Araña, 1955) Marmar (mármol, 1961) y Rastakhiz (Resurrección, 1971). Su feminismo y el odio a la guerra generó una poesía extremadamente crítica al régimen islámico después de 1979, pero su popularidad tanto dentro de Irán como entre la diáspora exiliada en occidente la hizo prácticamente intocable.

Uno de sus poemas trata de una prostituta que utiliza maquillaje rojo para enmascarar su cara "marchita por la tristeza"; otro sobre una mujer lapidada hasta la muerte por un presunto adulterio; otro acerca de un niño que roba pistachos porque su familia es demasiado pobre para comprarlos y uno sobre un madre que usa como collar los cordones enlazados de las botas de su hijo muerto en la guerra entre Irán e Irak. Publicó Hatti ze Sor'at será atash (Línea de velocidad y fuego, 1980), Dasht-e Arzhan (El plan de Arzhan, 1983) Kaghazin Jameh (Vestidos de papel, 1992) Yek Daricheh Azadi (La ventana de la libertad, 1995) y sus poemas recogidos en 2003. Escribió tres volúmenes autobiográficos, dos colecciones de cuentos, ensayos y artículos literarios y muchas letras para cantantes iraníes.

Behbahani describió su poesía como "multivocal", la poesía de los "momentos" de su vida que han visto pasar "demasiados convoyes de mártires de guerra en su camino hacia los cementerios" y "los camiones que transportan los cadáveres de presos ejecutados, chorreando sangre" y, también, momentos de felicidad.

Apoyó las manifestaciones que cuestionaban la legalidad de las elecciones que devolvieron el poder a Mahmoud Ahmadinejad en 2009. "Detened esta extravagancia, este lanzamiento imprudente de mi país al viento", escribió. "La nube de rostro sombrío que se levanta se postrará a los pies del pantano. / Detened estos gritos, el caos y el derramamiento de sangre. Dejad de hacer lo que hace que las criaturas de Dios viertan sus lágrimas". El poema finaliza: "Es posible que desees que arda en llamas o quizás decidas apedrearme. / Pero en tu mano, las cerillas o las piedras perderán su poder de hacerme daño". Ella condenaba en su poesía prácticas bárbaras como el corte de las manos como castigo por robo.

En una entrevista para la Radio Pública Nacional de Washington en 2007, expresó su horror ante la muerte por lapidación de mujeres por adulterio. En el mismo año, el gobierno iraní ordenó el cierre de una revista que publicó un poema en el que se lamentaba por la guerra entre Irán e Irak. "Era un poema contra la guerra", dijo, "que formulaba preguntas a la gente que creó y empezó la guerra. ¡La mayoría de los escritores iraníes no pueden escribir! No pueden publicar exactamente lo que bulle en sus cabezas ni lo que han escrito!".

Simin Behbahani, poeta, fue dos veces nominada para el Premio Nobel de Literatura.

Su segundo marido, Manuchehr Koushyar, murió en 1984. Le sobreviven tres hijos, Ali, Hossein y Omid, de su primer matrimonio, y por seis nietos y tres bisnietos.

Publicó 16 libros, compuso más de trecientas canciones para músicos iraníes y creó más de 600 poemas.

En los últimos años su pasaporte fue confiscado para que no pudiera abandonar el país.



Se acercó llena de gracia



Se acercó llena de gracia,

con un vestido de seda azul brillante;

llevaba en la mano una rama de olivo,

y demasiadas historias de dolor en sus ojos.

Corriendo hacia ella, la saludé,

y tomé su mano con la mía:

Se notaba aún el pulso en sus venas;

su cuerpo con vida era todavía caliente.



"¡Pero estás muerta, madre", le dije;

"¡Oh, hace muchos años que moriste!"

Ni ella olía a cadáver,

Ni estaba envuelta en sudario alguno.



Miré la rama de olivo;

ella me lo ofreció a mí,

Y dijo con una sonrisa,

"Es el signo de la paz; tómala."

Tomé la rama de su mano y le dije,

"Sí, es el signo de..." cuando

mi voz y la paz se rompieron

por la violenta llegada de un jinete.

Llevaba una daga debajo de la túnica

con la que dio forma a la rama de olivo

hasta convertirla en una fusta y mirándola

dijo para sí:

"No está mal, ¡ahora es un bastón

para castigar a los pecadores!"

¡Una imagen real de un dolor infernal!

Entonces, para ocultar la vara,

el jinete abrió su alforja.

Allí dentro, ¡oh Dios!

Vi una paloma muerta, con una cadena atada

alrededor de su cuello roto.



Mi madre se alejó llena de ira y de tristeza;

mis ojos la siguieron;

al igual que los afligidos, llevaba

un vestido de seda negro.

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