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A Alia, mi hija, de Marina Tsvetáyeva

Su obra es un tesoro recientemente traducido al castellano por la eslavista Selma Ancira


Marina Tsvetáyeva
Versovia.com / 15·02·2015

Marina Ivánovna Tsvetáyeva nació el 26 de agosto de 1892, hija del fundador del Museo Alexander III, hoy conocido como el Museo de arte Pushkin de Moscú Iván Tsvetáiev. Tuvo que exiliarse en Praga (1922) y luego en Francia (1925) después de la revolución rusa con su marido, un oficial en activo.

Pese a todas esas desdichas (y de la conciencia escrita de ellas) dejó una obra viva, impresionante, intransigente y llena de valentía, que fue salvada de la destrucción y del olvido por su hija Ariadna Efrón. En la Unión Soviética permaneció casi inédita hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a ser conocida a través de la publicación de literatura en hojas clandestinas. "Nabókov rectificó sus prejuicios sobre la difícil Tsvietáyeva ('leerla sólo causa estupor y dolor de cabeza'), pero se negó a encabezar su rehabilitación, que no ha llegado del todo hasta hace unos días cuando se ha publicado en Rusia su obra completa", escribe Enrique Vila-Matas.

Su poesía surgió de su personalidad profundamente compleja, su excentricidad y su uso cuidadoso del lenguaje. Entre sus temas figuran la sexualidad femenina, y la tensión de las emociones femeninas siguiendo al mismo tiempo dos escuelas opuestas: el neoclasicismo y el simbolismo.

Su madre, Maria Alexandrovna Meyn, cuyo deseo frustrado había sido siempre ser concertista de piano, era una mujer culta de abolengo polaco. Siendo su madre la segunda esposa de Ivan, Marina tenía dos medio hermanos. Más tarde también tendría una hermana. La tensión entre los niños era frecuente, mientras Ivan se mantenía ocupado en sus estudios y distante de la familia.

Ivan nunca se recuperó de la muerte temprana de su primera esposa, mientras que Maria había vivido un amorío trágico antes de su matrimonio.

Su madre no daba valor a la poesía de Marina, deseando que su hija fuera pianista. En 1902 Maria contrajo tuberculosis. Creyendo que un cambio de aires le haría bien, la familia realizó un viaje a Italia poco tiempo antes de su muerte en 1906.

Allí, Marina por primera vez se sintió libre en la naturaleza, hasta que fue enviada a una escuela en Lausana. En 1908 Tsvetaeva estudió historia literaria en la Sorbona, mientras cambios profundos se producían dentro de la poesía rusa: el florecimiento del movimiento simbolista, que luego daría color a su trabajo poético. Su primer libro de poesía, Evening Album fue auto-publicado en 1910. Atrajo la atención del poeta y crítico Maximilian Voloshin, quien se convertiría en su amigo y mentor. El alcance del talento de Tsvetaeva se desarrolló rápidamente.

En 1912, a los 19 años, Marina conoció al cadete Yakovlevich Efron de 18 años con quien se casó ese mismo año. Su amor por Efron no evitó que tuviera otros amoríos. Especial fue su relación con la poeta Sofia Parnok, que influyó el trabajo poético de ambas.

Tsetsaeva vivió de cerca la revolución rusa y quedó impresionada por el clima de ira y violencia de la gente contra la burguesía y la aristocracia. Luego de la revolución de 1917, Efron se unió al Ejército Blanco y Marina regresó a Moscú para reencontrarse con su marido. Durante cinco años se vio atrapada en Moscú donde la gente se moría de hambre.

Escribió seis obras de teatro y poemas narrativos, incluidos The Tsar Maiden (1920), y su épica sobre la guerra civil, The Swans’ Encampment, que glorificaba a aquellos que lucharon contra los comunistas.

La hambruna de Moscú dejó huellas profundas en Tsvetaeva sin medios para mantener a sus hijas. En 1919 colocó a Irina en un orfanato, al creer erróneamente que allí la alimentarían mejor. Sería un grave error. Irina moriría de hambre en 1920. La muerte de su hija le provocó gran pesar y remordimiento.

En mayo de 1922, Tsvetaeva y Ariadna dejaron la Unión Soviética para reunirse con Efron en Berlín. Allí publicó las colecciones Separation, Poems to Blok, y el poema The Tsar Maiden. En agosto de 1922, la familia se mudó a Praga, donde Efron estudio política y sociología. Allí Tsvetaeva tuvo un romance apasionado con un ex oficial, causando gran dolor a Efron. El romance duró apenas un año y fue gran inspiración para su gran poema The poem of the End.

Al mismo tiempo comenzó una relación epistolar con Boris Parternak, quien permaneció en la Unión Soviética. Aunque no se encontrarían en persona durante casi veinte años, se habían enamorado y mantuvieron una amistad íntima hasta que Tsvetaeva regresó a Rusia.

En el verano de 1924, Efron y Tsvetaeva dejaron Praga para vivir en los suburbios y Marina tuvo a su hijo Georgy, un niño difícil, que con los años se volvió cada vez más escandaloso.

En 1925, la familia se mudó a París, donde permanecerían durante 14 años. Para sumarse a las dificultades de la familia, Marina contrajo tuberculosis. Además de una ayuda mínima del gobierno checoslovaco a artistas y escritores, Marina intentaba ganar lo que podía con lecturas y ventas de su trabajo. Se volcó más a la narrativa, sabiendo que pagaba mejor que la poesía.

En París, Tsvetaeva no se sentía en casa dentro del círculo de escritores refugiados políticos rusos. Aunque Marina había escrito poemas a favor del Ejército Blanco durante la revolución, sus colegas escritores consideraban su crítica demasiado ambigua. En especial censuraron su carta de admiración al poeta soviético Mayakovsky. Como consecuencia el periódico The Latest News dejó de publicar sus frecuentes contribuciones. Tsvetaeva encontró consuelo en su correspondencia con otros escritores como Pasternak, Rainer Maria RilkeAnna Teskova.

Al mismo tiempo, el marido de Tsvetaeva comenzó a simpatizar con la causa soviética y añoraba volver a su país. Con el tiempo, empujado por el miedo a ser rechazado por el comunismo debido a su pasado como soldado Blanco o por puro idealismo, comenzó a espiar para el servicio secreto, precursor de la KGB. En 1937 Efron y su hija regresaron a la Unión Soviética, habiendo Efron sido implicado en el asesinato de un desertor soviético. La policía interrogó a Marina quien, confundida con la pregunta, terminó leyendo traducciones francesas de su poesía. La policía concluyó que no tenía conocimiento de las actividades de su marido, quien posiblemente también estuvo implicado en el asesinato del hijo de Trotsky.

A pesar de su inocencia en estos asuntos, Marina fue condenada al vacío en París y no tuvo más remedio que regresar a la Unión Soviética con su hijo en 1939. No imaginó los horrores a los que sería sometida. Sospechosa por el simple hecho de vivir en el extranjero, Tsvetaeva encontró todas las puertas cerradas. Su hermana había sido arrestada antes de su regreso y nunca más volvería a verla, aunque Anastasia sobrevivió los años de Stalin.

Marina hacía pequeñas traducciones de poesía, pero los principales autores soviéticos le dieron la espalda, temerosos de dañar su posición.

Efron y su hija fueron arrestados por espionaje. Efron fue ejecutado en 1941. Su hija pasó ocho años en prisión. Ambos fueron exonerados con la muerte de Stalin. En 1941 Tsvetaeva y su hijo fueron deportados a Yelabuga donde desesperadamente buscaron trabajo sin éxito. Sin medios para sobrevivir, en agosto de ese año salieron para Chistopol donde enviaban a la mayoría de las familias de escritores. Su solicitud de residencia fue denegada y tuvo que regresar a Yelabuga. A los pocos días Tsvetaeva se ahorcó. Fue enterrada en Yelabuga pero no se conoce el lugar de su sepulcro. Se cree que no fue suicidio, ya que el día de su muerte estaba sola en la casa de la familia donde vivía. Algunos residentes afirmaron que agentes de la seguridad llegaron a la casa y la forzaron a suicidarse. En el pueblo de Yelabuga, la casa donde vivía es ahora un museo.


A Alia
                      mi hija


Algún día, criatura encantadora,
para ti seré sólo un recuerdo,

perdido allá, en tus ojos azules,
en la lejanía de tu memoria.

Olvidarás mi perfil aguileño,
y mi frente entre nubes de humo,

y mi eterna risa que a todos engaña,
y una centena de anillos de plata

en mi mano; el altillo-camarote,
mis papeles en divino desorden,

Por la desgracia alzados, en el año terrible;
tú eras pequeña y yo era joven.



Versión de Severo Sarduy

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