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Rostros, amores, maldiciones, de Mohamed Chukri. Reseña

Juan Goytisolo escribió que esta trilogía escrita por Chukri era la primera autobiografía árabe honesta, sincera, verdadera



Mohamed Chukri en el centro “Ángel Ganivet” de Granada en 1997.

Versovia.com / 06·01·2015

"Las autobiografías árabes -dice Chukri-, que se cuentan con los dedos de una mano, están escritas con pocas confesiones. Yo, para escribir mi trilogía autobiográfica, me he servido más bien de ejemplos occidentales, como san Agustín y sus Confesiones, Jean-Jacques Rousseau, Somerset Maugham, Colin Wilson, Les mots de Sartre, Juan Goytisolo y Coto vedado... Estas lecturas me han dado coraje para expresarme. Sabemos muy bien que la literatura árabe clásica era más libre que la de ahora. Ahora abundan los tabúes. Pero en la época preislámica y al principio del islam había una literatura, como Las mil y una noches o El jardín perfumado, que tenía más libertad de expresarse. Hubo una decadencia en la cultura árabe, sobre todo cuando los árabes salieron de España, hace cinco siglos. Se perdió la libertad de expresarse y reinaron el fanatismo y la religión. Y la religión lo ha matado todo, ¿entiendes? Los tabúes matan la libertad, la creación".

En Rostros, amores, maldiciones, novela que cierra la trilogía de El pan a secas, la prosa desgarrada, aguda y precisa de Chukri alcanza, con una sabiduría de madurez, sus mejores momentos al relatar el perfil de unos personajes que se encuentran y desencuentran en la geografía nocturna y áspera de Tánger. Fátima, Lalla Chafika, Baba Daddy, Hamadi, seres que viven en la frontera de la marginalidad y de los que el autor sabe extraer con menos ira, con más ternura, el mejor sentido de la supervivencia, de la dignidad y, paradójicamente, de la alegría.

Mohamed Chukri nació en 1935 en Beni Chiker, un pueblo marroquí del Rif. Educado en una familia pobre, la violencia de su padre le obligó a huir y, con tan sólo once años, vivir en las calles de Tánger rodeado de miseria, violencia, prostitución y drogas. A los veinte años, todavía analfabeto, se marchó a Larache a estudiar. Durante esta etapa de formación entró en contacto con la literatura. En la década de los sesenta, Chukri regresó a Tánger, donde siguió frecuentando bares y burdeles, y donde empezó a escribir sus experiencias personales. Su primer relato, Violencia en la playa, apareció en la revista Al-Adab en 1966. Sus inquietudes literarias le llevaron a codearse con escritores consagrados como Paul Bowles, Jean Genet y Tennessee Williams, encuentros que quedaron recogidos en sus memorias (Paul Bowles, el recluso de Tánger y Jean Genet y Tennessee Williams en Tánger). Además de su producción literaria, también tradujo al árabe poemas de Machado, Aleixandre y Lorca, entre otros. Chukri conoció el éxito internacional gracias a su novela autobiográfica El pan a secas (1973); censurada por escandalosa en los países árabes, no fue publicada definitivamente en Marruecos hasta el año 2000. Tiempo de errores (1992) y Rostros, amores, maldiciones (1996), son las otras dos novelas que conforman la trilogía de su vida. Mohamed Chukri murió en Rabat en 2003.

TRADUCCIÓN:

Housein Bouzalmate, Malika Embarek

Housein Bouzalmate es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid y profesor en la Escuela Superior Rey Fahd de Traducción de Tánger.

Malika Embarek López es traductora literaria especializada en autores magrebíes, tales como Edmond A. El Maleh, Tahar Ben Jelloun, Haïm Zafrani, Boualem Sansal.

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