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La defensa del ladrón confeso del Códice Calixtino pide la nulidad del proceso

La abogada de José Manuel Fernández Castiñeiras ha solicitado hoy lunes, 19 de enero, la "nulidad de todo" el proceso contra su defendido alegando que la instrucción está llena de "errores" y que el electricista fue víctima de un "guantánamo procesal"




José Manuel Fernández Castiñeiras ante el edificio de los juzgados de Santiago

Versovia.com / 19·01·2015

Al inicio del juicio por el robo del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago, que ha dado comienzo este lunes en los juzgados de Santiago, la abogada Carmen Ventoso, que también defiende a los otros dos acusados, ha criticado que los tres procesados en este proceso "no han tenido un juez imparcial", por lo que, ha afirmado, "la nulidad se extiende infectándolo todo".

El documento, del siglo XII, el ejemplar más antiguo y completo de esa obra denominada Liber Sancti Iacobi, de la que existen unas doscientas copias en distintos puntos de Europa, desapareció misteriosamente del archivo de la catedral compostelana en julio de 2011.

Entre otras cuestiones, Carmen Ventoso ha criticado que en el mes de junio, un mes antes de la detención de Fernández Castiñeiras y la emisión de un auto de entrada y registro, "personas desconocidas" entraron en su domicilio de O Milladoiro "forzando la entrada" y colocaron en su interior "dispositivos de grabación".

"Vigilaron y entraron, forzaron la cerradura y caminaron por el interior del domicilio. Unas personas que desconocemos tocaron lo que quisieron y no tendremos la certeza de que manipulasen los papeles o se llevasen alguna cosa. El escenario ya está contaminado", ha criticado la letrada, que ha tenido duras críticas para el instructor, José Antonio Vázquez Taín.

Asimismo, ha considerado que la detención y registro de los domicilios y propiedades de los tres acusados fue "nulo de pleno derecho", dado que varios de los registros se excedieron de la hora programada en los autos, otros no contaron con autorización expresa y en el registro del trastero donde apareció el Códice no se contó con la presencia de los detenidos. "No tiene valor de prueba", ha aseverado.

En otro orden de cosas, ha pedido la nulidad de la primera declaración judicial del principal acusado, que, por la actitud del juez instructor, "contraviene la legalidad vigente en España" y el "derecho a la dignidad". Para la letrada, las preguntas de Vázquez Taín fueron "sugestivas", "repetitivas, argumentativas" realizadas "coartando al imputado", en lo que considera un trato "cuasidespectivo" al acusado.

Fernández Castiñeiras, su mujer y su hijo, los tres acusados por el robo del Códice Calixtino, han llegado a los juzgados de Santiago sobre las 9.15 horas de este lunes, en la primera sesión de un juicio que durará tres semanas.

Con la cabeza baja, ninguno de los acusados han querido hacer declaraciones a la entrada y han permanecido mirando al suelo también desde el banquillo de los acusados.

El electricista se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 15 años de cárcel, mientras la Iglesia, personada como acusación particular, elevó la petición de penas a 31 años por apreciar que Castiñeiras abusó de la confianza del personal de la catedral.

A principios de julio de 2012 fue detenido el electricista de la catedral y recuperado el manuscrito, hallado en una zona de un garaje propiedad suya entre ladrillos y cemento, envuelto en papeles de periódico dentro de una bolsa de plástico junto a otros facsímiles y documentación sustraída de la catedral y en perfecto estado, según los expertos.

La investigación policial permitió descubrir que el electricista disponía de llaves de diversas dependencias y que se había apoderado durante años no solo de documentación, sino de dinero y objetos valiosos de la catedral.

El Vaticano mostró su satisfacción por ese hallazgo y hasta el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acudió a la catedral de Santiago el 8 de julio de ese año a una ceremonia simbólica de entrega del Códice Calixtino.

Fernández Castiñeiras, que consiguió empleo de electricista en la catedral porque su madre había sido la lechera que suministraba al arzobispo, reconoció entonces a los investigadores: "Sí, fui yo quien robó el libro. Me lo llevé el 4 de julio del año pasado, sobre las 12 de la mañana".

Las declaraciones del autor confeso de ese robo son desde entonces confusas, con pretensiones de haber actuado contra la Iglesia por no contratarlo formalmente, o contra determinados individuos.

El pasado viernes, Fernández Castiñeiras había sido citado ante el Juzgado de Santiago de Compostela para responder del robo de la correspondencia de sus vecinos en la contigua localidad de Milladoiro, donde reside. Sin embargo, no se presentó tras ingresar esa mañana en un hospital de la provincia de Pontevedra por un cuadro de estrés, aunque fue dado de alta pasado el mediodía.
         

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