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Un recorrido por la minería y la vida de Cuevas del Almanzora en el siglo XIX

La ciudad recuerda el 175 aniversario del descubrimiento del filón de plata del barranco de El Jaroso con una espectacular exposición


El barranco de El Jaroso a finales del siglo XIX
Versovia.com / 15·12·2014

La muestra, ideada y organizada por Enrique Fernández Bolea, José Guerrero y Pedro Perales, podrá contemplarse desde el próximo sábado 20 de diciembre hasta el 28 de febrero de 2015. Está patrocinada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora y la SAT Los Guiraos y es la columna vertebral de una semana entera de actividades, entre las que se incluyen conferencias, presentaciones de libros y visitas guiadas por los restos del pasado esplendor minero del pueblo.

El hallazgo en el barranco de El Jaroso de una de las vetas de plata más importantes del mundo en el siglo XIX, supuso que Cuevas y toda la comarca salieran de un aislamiento secular. Hasta ese momento, Sierra Almagrera, Cuevas y toda la comarca del Levante de Almería no existían para el resto de España. Eran el último rincón de la geografía meridional, como cualquier otra posesión en África. La plata era entonces patrón moneda y, por tanto, quien dominaba ese recurso material tenía mucha influencia y repercusión en la vida económica y política de la comarca, la provincia e, incluso, en España. Por eso, el hecho de que se descubriese ese mineral precioso que se utilizaba para acuñar moneda y otorgaba riqueza a todo el mundo, puso a este rincón del mundo en el mapa.

La trascendencia de este hallazgo y su explotación, primero a título meramente especulativo pero, más tarde, de un modo más serio, cambió la vida de toda la comarca e, incluso, la fisonomía del pueblo. De hecho, se llegó a concebir y diseñar un plan de reforma y ensanche de la ciudad de Cuevas en 1880; lo que hoy llamaríamos plan general de ordenación urbana. Formaba parte de la concepción liberal que adoptó la burguesía como ideología durante todo el siglo XIX y no estaba exento de precedentes. La burguesía emergente de las grandes ciudades había encaminado una parte de sus pretensiones y de sus recursos económicos hacia la ruptura de las murallas que encorsetaban el crecimiento de las ciudades y las sometía a un estado de falta de higiene, de luz y a unas condiciones de vida francamente deplorables.

En Barcelona se puso en marcha en la década de 1860 el plan Cerdá y Carlos María de Castro ideó y dirigió la apertura y reforma urbana de Madrid. Esos dos grandes ensanches fueron la referencia que tuvo muy presente Ricardo de Arizcun, arquitecto técnico de la Diputación Provincial de Almería a quien el Ayuntamiento de Cuevas, respaldado por toda la burguesía de la ciudad, le va a encargar ese proyecto de ensanche.

Cuevas se marcó un doble objetivo. Por un lado, un presupuesto higienista, mejorar las condiciones de vida de la población, y, por otro, procurar un enriquecimiento y darle mayor importancia a Cuevas, que con un ensanche bien trazado y bien ordenado, no solamente mejoraba sus condiciones comerciales internas, sino que, también, prestigiaba al pueblo. Por una parte la praxis comercial y económica, pero por otra la ostentación. A la élite cuevana de entonces le gustaba figurar y que todos sus proyectos supusiesen, también, un aumento de su credibilidad, de su posición con respecto a la sociedad. Pero la crisis de la minería en Sierra Almagrera dio al traste con ese ambicioso plan de reforma y ensanche, del que apenas se construyeron algunas viviendas en el hoy conocido como Barrio Bravo, el lugar destinado a casas para obreros.

La segunda generación de esta burguesía que se enriquece con la minería se ilustra, se refina y algunos de ellos escriben, investigan y otros se dedican al mundo de la prensa, vinculados al mundo de la creación literaria. Estamos hablando, por ejemplo, de Antonio Bernabé y Lentisco, el decano de la prensa cuevana con la fundación de ‘El Minero de Almagrera’, que hacía sus pinitos literarios también, escribió relatos y algo de poesía. Hay investigadores como Bolea y Sintas, poetas y dramaturgos como Miguel Molina Valero y un montón de personas que escriben y colaboran en esa prensa local y comarcal, convertida en plataforma para dar salida a todos aquellos que tenían, en aquel momento, inquietudes literarias.

En el último cuarto del siglo XIX, se llegaron a publicar en Cuevas 29 cabeceras de periódicos, una actividad que tendrá cierta continuidad durante los primeros años del siglo XX. Pero la aparición en 1874 de ‘El Minero de Almagrera’ y el enorme éxito que obtuvo en Cuevas y comarca, alcanzando los 1.605 números editados, convertía en infructuoso cualquier intento de continuidad de otros periódicos. Únicamente ‘La Conciencia Pública’ llegó a resistir hasta los 125 números, todos los demás se quedaban entre los 2 y los 20. Sólo ‘El Minero de Almagrera’ de Antonio Bernabé y Lentisco se mantuvo hasta el año 1912, en que cierra tras 38 años, puntual a su cita semanal de los viernes con los lectores.

El Ayuntamiento de Cuevas se ha volcado con esta semana temática sobre la minería y la Cuevas de finales del XIX. Los contenidos han sido, en su mayoría aportados por los profesores Enrique Fernández Bolea y Pedro Perales Larios, quienes han contado con la inestimable colaboración de José Guerrero, el tercero de los comisarios de la muestra, que ha realizado las labores de diseño y maquetación, así como una ingente tarea de restauración de las fotografías que podrán contemplarse en la sala de la Tercia del castillo de Cuevas. Además, ha contado con multitud de colaboradores, como Juan Morillas y Mario Delgado, que se han encargado de la exposición de minerales o Carmen Alcaraz y Francis González, que se han ocupado de ilustrar los paneles explicativos con unas maravillosas recreaciones.

La exposición se complementa con las conferencias de Pedro Perales Larios sobre el trabajo y la vida cotidiana de los mineros de Sierra Almagrera y Herrerías; de Juan Grima acerca de los pioneros de la fotografía en la recreación de la historia minera de la comarca, centrándose en la figura de José Rodrigo, y la que impartirá Andrés Sánchez Picón, que se pregunta si el desarrollo minero de Cuevas fue una ocasión perdida.

El programa de actividades incluye la presentación de diversos libros relacionados con la historia minera de la comarca y el resto de la provincia de Almería, así como tres rutas para conocer y visitar los vestigios urbanos de ese pasado esplendoroso, los restos de las fundiciones que se establecieron en su entorno y los barrancos de El Jaroso y Chaparral.






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