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Me vendiste a un hombre viejo, padre, y otros "landays" de Zarmina

Las mujeres afganas llaman a Radio Azadi, Radio Libertad, para leer sus versos escondidas tras un seudónimo a modo de burka


Imagen de una joven afgana

Versovia.com / 14·12·2014

Rahila era el nombre utilizado por Zarmina, una joven integrante del movimiento clandestino de mujeres poetas afganas Mirman Baheer, que se suicidó hace dos años. Zarmina estaba leyendo sus poemas de amor por teléfono cuando una cuñada le escuchó bromear con su interlocutor o interlocutora "¿Cuántos amantes tienes?". La familia de Zarmina asumió que había un chico en el otro extremo de la línea. Como castigo, sus hermanos la golpearon y arrancaron las hojas con “landays” escritos en sus cuadernos. Dos semanas más tarde, Zarmina se prendió fuego y murió a consecuencia de las quemaduras en un hospital de Kandahar.

Los “landays” son coplas que expresan lamentos, chistes y frustraciones; se les prohíbe a las mujeres afganas porque implican el deshonor y el libre albedrío

En sus poemas, Zarmina describió "la jaula oscura del pueblo". Su trabajo fue impresionante, no sólo en su aspecto meramente literario, sino también por su valor al cuestionar la voluntad de Dios.

Zarmina planteaba preguntas: "¿Por qué no estoy en un mundo donde la gente pueda sentir lo que siento y oir ​​mi voz?". "Si Dios se preocupa por la belleza, ¿por qué no se nos permite a nosotros preocuparnos también por ella? ". " En el Islam, Dios amó al profeta Mahoma. Estoy en una sociedad donde el amor es un crimen. Si somos musulmanes, ¿por qué somos enemigos del amor?".

Para las mujeres de Mirman Baheer, Zarmina es sólo la más reciente de las poetas mártires de Afganistán. El fuego la liberaría para siempre. Las señales de su humo se elevaron en el cielo y lograron que su historia se publicara en toda la prensa internacional y el mundo comenzara a mirar la poesía de las mujeres afganas sin vendas en los ojos.


Me vendiste a un hombre viejo, padre,
¡Que Dios destruya tu casa! yo era tu hija.

Hacer el amor con un hombre viejo
es como asirse a un ajado tallo de maíz ennegrecido por el moho.

Cuando las hermanas se sientan juntas, siempre alaban a sus hermanos.
Cuando los hermanos se sientan juntos, venden sus hermanas a otros.

Yo llamo. Tu eres piedra.
Un día, cuando me busques, descubrirás que me he marchado.

Me haré un tatuaje con la sangre de mi amado
y llorarán todas las rosas en el verde jardín.

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