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Fleur Pellerin, la ministra de Cultura que no leía demasiado

La Francia que ha tenido como ministros de Cultura a intelectuales de la talla de Françoise Giroud, André Malraux o de Jack Lang, hoy tiene al frente de ese departamento a una señora capaz de reconocer que no ha leído ni un sólo libro en los últimos dos años 


Fleur Pellerin, ministra de Cultura de Francia

Javier Irigaray / 01·11·2014

La ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin (Corea del Sur, 1973), ha sorprendido a sus compatriotas cuando, en un programa televisivo, tras declarar que no había leído ningún libro del último premio Nobel de literatura, Patrick Modiano, ante la cara de estupor de la presentadora, añadió: "No tengo problema en admitir que no tengo tiempo de leer desde hace dos años. Leo noticias de agencias, informes, pero no mucho más".

¿Puede un ministro –encima, de Cultura– decir semejante cosa? "Siento pena por ella. Una ministra de Cultura debe estar inmersa en la literatura, aunque solo sea por deber político, comentó el prestigioso escritor Tahar Ben Jelloun, miembro del jurado del premio Goncourt. "Es una vergüenza. Es lamentable vivir en una época en que la cultura se trata con desprecio", agregó, según recogía la agencia AFP.

Hace un par de años, cuando apenas llevaba unos meses ejerciendo como ministra delegada de Innovación, Economía Numérica y PYMES con François Hollande, Fleur Pellerin  confesaba a Vanity Fair que le gusta estar relajada y no hacer nada. Que se siente más bien artista y que debería dedicarse a tocar el piano —ha estudiado diez años—, escribir libros o pintar. 

Quien esto asegura es una mujer que estudió en un colegio bilingüe franco-alemán y se formó en tres de las escuelas más prestigiosas de Francia. Que fue magistrada del Tribunal de Cuentas con 26 años, auditora externa de la ONU a los 28 y ministra a los 38. Está casada con Laurent Odéon, consejero de Estado.

Un destino impensable para Kim Jong-Suk, el bebé abandonado en las calles de Seúl que cambió su suerte a los seis meses cuando lo adoptó un matrimonio francés. Aunque siempre ha sido consciente de sus orígenes nunca ha vuelto a Corea. Ni siquiera cuando sus padres, un ama de casa y un doctor en física nuclear, viajaron allí para buscarle una hermanita. Fleur tenía 13 años.

“No me han nombrado ministra por ser mujer ni por tener los ojos rasgados”, ha declarado. Y aunque reniega de que los políticos se conviertan en carne de papel cuché, ha inundado la prensa francesa de fotos y entrevistas y en Corea del Sur se ha convertido en una estrella.

Ahora sabemos que tampoco la nombraron ministra por su erudición.

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