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The sounds of silence 50 años después

El 19 de octubre de 2014, producido por Tom Wilson para Columbia Records, salía a la venta el primer disco de Simon & Garfunkel, Wednesday Morning, 3 am



Paul Simon, aún con guitarra acústica, y Art Garfunkel
Javier Irigaray / 20·10·2014

El disco fue un rotundo fracaso comercial, pero en él había una canción de Paul Simon que dio nombre al segundo LP de la pareja, en el que Tom Wilson cambió a Paul su guitarra acústica por otra eléctrica y añadió algunos instrumentos más que la hicieron cruzar la frontera desde el folk hasta un emergente folk-rock.
A partir de ahí, número 1 en USA y en Japón y, según la revista Rolling Stone, la 150ª mejor canción de todos los tiempos. No sé si eso le ha servido para colocarse como fondo para cantar el Padre Nuestro en algunas iglesias modernas o en el anuncio de una funeraria mexicana. En cualquier caso, forma parte de la banda sonora de la humanidad desde hace, ya, 50 años.

Los sonidos del silencio (The sounds of silence)

Hola oscuridad, vieja amiga,
he venido de nuevo a hablar contigo,
porque una visión, arrastrándose suavemente,
dejó sus semillas mientras estaba durmiendo,
y la visión plantada en mi cerebro,
todavía permanece.

Dentro de los sonidos del silencio,
en agitados sueños, yo caminaba solo
por calles estrechas adoquinadas
bajo el halo de una farola,
giré el cuello hacia el frío y la humedad,
y mis ojos fueron apuñalados
por el fogonazo de una luz de neón,
que abrió la noche,
y tocó los sonidos del silencio.

Y bajo la luz desnuda vi
a diez mil personas, quizás más,
gente conversando sin hablar,
gente oyendo sin escuchar,
gente escribiendo canciones
que ninguna voz comparte.
Y nadie se atreve
a perturbar los sonidos del silencio.

"Tontos" les dije yo,
no sabéis que el silencio crece como un cáncer,
escuchad mis palabras, que podrían enseñaros,
coged mis brazos que podrían alcanzaros,
pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas de lluvia,
e hicieron eco en los huecos del silencio.

Y la gente se inclinó y rezó
al Dios de neón que habían construido,
y el letrero emitió su aviso,
con las palabras que estaba formando,
y el letrero decía:
"Las palabras de los profetas
están escritas en las paredes del metro,
y en los vestíbulos de las casas
y susurradas con los sonidos del silencio".

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