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"Mercedes Benz", la última canción de Janis Joplin

Jueves, 1 de octubre de 1.970 en el estudio de grabación Sunset Sound de Los Ángeles. Janis Joplin pide al productor Paul Rothchild que ponga una cinta en la grabadora. Tiene una canción que le gustaría cantar



Janis Joplin ante su Porsche pintado por Dave Richards

Chris Neal / Versovia.com / 04·10·2014

Los músicos de la banda que le acompañaba en la grabacíon, Full Tilt Boogie, presentes en el estudio y listos, no eran necesarios. Joplin se colocó ante el micrófono. "Me gustaría hacer una canción de gran importancia social y política", dijo con un brillo en sus ojos. "Es algo así". Entonces comenzó a cantar, ejerciendo un conmovedor control sobre su enorme voz cazallera: “Oh Lord, won’t you buy me a Mercedes-Benz? / My friends all drive Porsches, I must make amends …”

"Mercedes Benz" es sólo una canción de blues sobre el mito de la felicidad prometida, pero rara vez proporcionada, por la búsqueda de bienes materiales, una respuesta de la era hippie a los ideales consumistas que Joplin vio crecer como una autodenominada clase media 'blanca chic' de Port Arthur, Texas. Había llegado a California en los años 60 y rápidamente se ganó un lugar como una de las grandes figuras musicales en una generación que compartió su anti-materialismo utópico. Cuando Joplin cantaba, en la segunda y tercera estrofas de "Mercedes Benz",  "una televisión en color" y "una noche en la ciudad," ella sabía muy bien que así no encontraría la paz. "Es la falta de algo lo que te entristece", dijo una vez. "No es lo que no tienes, es lo que deseas lo que te produce infelicidad".

Encontró las palabras para expresar ese impulso complejo mientras estaba de gira al otro lado del país, en Nueva York, durante una partida de billar con Rip Torn y Emmett Grogan. Ambos estaban destrozando una canción escrita por el poeta Michael McClure. ünicamente recordaban el primer vers: "Oh Señor, ¿no me comprarás un Mercedes-Benz". A Joplin le encantó, y comenzó a cantarla para sí.

De vuelta en California, Joplin y su amigo Bob Neuwirth tomaron el fragmento de la letra de McClure y lo convirtieron en una canción completa. Joplin llamó a McClure a su casa de Haight-Ashbury, en San Francisco, en busca de su aprobación. "¿Me cantas tu versión?", dijo. Janis lo hizo. "Bueno, prefiero la mía", respondió él, y se puso a cantarla a través de la línea telefónica. "¡Prefiero mi versión!" le dijo ella con una carcajada. Las dos versiones coexistirían en paz.

Cuando Joplin se puso a preparar un nuevo álbum que iba a grabar a finales del verano 1970, había mucho en juego. Ella se había forjado un nombre como vocalista de San Francisco’s Big Brother y The Holding Company, desde 1966 hasta finales de 1968, pero su posterior carrera en solitario no había sido tan bien recibida. Ahora ella confió su suerte a Rothchild, productor de The Doors, que comenzó insistiendo en que grabara en Sunset Sound, y no en su propio estudio de la CBS, como entonces exigía la discográfica a sus artistas. El presidente de CBS, Clive Davis, permitió a regañadientes que la regla se transgrediera.

En las siguientes semanas, Joplin y Full Tilt Boogie grabaron nuevos temas, como su "Move Over" y el "Me and Bobby McGee" de Kris Kristofferson. El 1 de octubre de 1970, el álbum estaba prácticamente acabado, faltaban "Mercedes Benz" y "Happy Trails", un regalo para el 30 cumpleaños de John Lennon que tendría lugar 8 días después.

"No eran momentos tristes ni trágicos", recordó Rothchild en 1992, tres años antes de morir. "Reinaba la alegría”. Pero el jovial ambiente del estudio escondía un secreto: Después de un período de abstinencia, Joplin había recaído en el hábito de la heroína que la había perseguido durante gran parte de 1969. Janis confesó a un amigo que sólo la estaba usando para evitar beber tanto durante la grabación del álbum, pues las resacas de alcohol dificultaban demasiado a menudo su trabajo en el estudio.

El 3 de octubre, los Full Tilt Boogie grababan una pista de acompañamiento para la canción de Nick Gravenites "Buried Alive in the Blues"; Joplin quedó en registrar su voz al día siguiente. El trabajo terminó alrededor de las 11 de la tarde y la estrella regresó a su habitación en el Landmark Motor Hotel. Allí murió de una sobredosis de heroína durante aquella misma noche. Tenía 27 años. Rothchild pasó las dos semanas siguientes completando la producción del álbum. El resultado fue ‘Pearl’, el apodo que había adoptado últimamente.

Fuera del hotel, en la noche de su muerte, estaba aparcado el coche de Joplin. No era un Mercedes, sino un Porsche que había comprado en 1968 y que su amigo Dave Richards pintó con colores psicodélicos por 500 dólares. El icono hippie que cantaba “My friends all drive Porsches" (Todos mis amigos conducen Porsches), era ella misma muy consciente de los real y fugaces placeres que se encuentran detrás del volante.

"Iría contra corriente, tomando curvas imposibles, con la capota bajada," recordaba Rothchild, "gritando: ‘¡nada me puede hacer caer!'”

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