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Subway Placebo, de Rosario Curiel. Reseña

Dos personajes y una tragedia familiar silenciada. Cuatro personajes y el Fin de los Tiempos. Toda una ciudad en crisis: Barcelona


La autora observa otras realidades desde el mundo subterráneo

 Versovia.com / 05·08·2014

Un mundo que es uno y muchos a la vez. Un parque temático para soportar el dolor de vivir. Un Instituto de Neurociencias para conjurar los fantasmas que nacen del dolor de vivir. Un videojuego que genera realidades alternativas. Y la vida como pesadilla que se repite. Una novela sobre la no obligación de ser felices, es decir, sobre la felicidad posible.

Soy un ser subterráneo. Nací para ser un ser subterráneo. Apenas recuerdo una infancia, ni una adolescencia. Me recuerdo siempre con los ojos abiertos, observando a los demás atados al Gran Relato de su existencia, al Imperativo Categórico de «tener que» hacer lo que se suponía estaba mandado desde siempre por no se sabe quién.

Mi biografía no importa. Nazco a cada paso. Me reinvento en esta sociedad de la incertidumbre en la que todos corremos de un lado a otro buscando la anestesia que nos haga olvidar que nuestra historia particular tiene un final anunciado. Somos seres vivos en el Planeta de los Muertos. Vivos en el Universo de la disonancia, vivos a pesar de la Ley del Ruido que nos silencia.

Somos seres subterráneos. Vivimos y viajamos bajo tierra, por las venas abiertas de la Ciudad. Somos vómitos del Mundo. Lo que aún queda y se niega a ser digerido por la sociedad que nos consume. Somos regurgitados por las bocas del metro que mide nuestra existencia en tránsito. Somos tú. Somos todos. Somos lo que se resiste a cerrar los ojos en medio de la oscuridad. Los que sabemos que cada momento es una estación en la que paramos sin bajarnos nunca del todo.

Soy tú. Escribo y vivo. Para mí es lo mismo. Aspiro a vivir sin anestesia, aceptando el dolor de la vida consciente: por eso escribí Subway Placebo, novela perteneciente a la Generación Subway desde su nacimiento.

Si te sientes identificado con algo de lo que aquí lees tú también eres subterráneo. Tú eres Subway.

«Al escribirla me planteé qué podemos hacer para que vivir no nos resulte doloroso. No quiero decir que tenga muchas respuestas, aunque, desde luego, no está exenta de preguntas. Preguntar es una manera de empezar un camino. Mientras la escribía, fui consciente de hasta qué punto la obligación de ser felices a la que nos condena nuestra sociedad nos convierte en seres infelices. Fui consciente de que nuestro mundo nos bombardea con publicidad porque nos sentimos vacíos. La alienación, hoy en día, pasa por dejar de ser nosotros mismos sin saber qué somos exactamente.»

Rosario Curiel nació en Lleida en 1964. Es Doctora en Filología Hispánica y Catedrática de Lengua Castellana y Literatura. Ejerce la docencia en el ámbito de la enseñanza secundaria y universitaria.

Tiene cinco novelas publicadas: El Secreto de mi Nombre, Sobrehumanos y Cebollas, Antes del Gran Silencio (coautoría), El Ojo de Blaqueloc y Memorias de la Salamandra. El Secreto de mi Nombre fue una de las obras finalistas en el Premio de Novela Fernando Lara 1996. Memorias de la Salamandra se situó entre las novelas finalistas en el Premio Nadal 2006.

Ha publicado relatos, poemas y textos ensayísticos en diversos medios. Tiene cuatro poemarios publicados: Serie B, Kairós, Don menor y Cartografía del dolor.

Rosario Curiel es, además, autora del libreto de la primera ópera del compositor Albert Guinovart: Azar. Esta obra es fruto de un encargo de la Universidad de Barcelona, el Conservatorio del Liceo, la Universidad de Lleida y del propio compositor.

Es coautora en la Nueva Carta sobre el comercio de libros y autora de la novela Subway Placebo, obras editadas por Playa de ákaba. Pertenece a la Generación Subway.

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