Anuncio superpuesto

Aviso Cookies

Botones

Agenda

Mojaqueros de hecho, de Paco Haro. Reseña

Hace ya muchos años, Mojácar era destino obligado para gentes de muy diversa procedencia que buscaban un rincón perdido donde aparcar sus vidas y donde expresar sus inquietudes intelectuales, espirituales o simplemente existenciales. Muchos lo encontraron en aquel pueblo almeriense encaramado en la montaña, semiderruído y abandonado a un incierto destino




José Mª Martínez de Haro / 29·08·2014

A falta de realidades más felices, se pusieron en valor símbolos de cierto esoterismo, más literario que otra cosa, surgido de la necesidad de abrir un futuro con identidad propia. Así surgieron leyendas que habitaron las mentes ávidas de nuevas sensaciones y hastiadas del entorno urbano de las grandes ciudades de Europa y América. Aquel pueblo moruno de casas aún sin cal, se definió un “rincón de embrujo” por aquello que lo intangible se hace mas soportable que la realidad. Abundó la fábula en un pueblo de fabuladores y acudieron personajes fascinantes que cohabitaron con otros de diverso pelaje .Se logró un modo peculiar de convivencia realmente único en aquella España atrasada en muchos aspectos. Fueron los pioneros de un movimiento migratorio que cambió el curso de la vida de los vecinos de Mojácar y de toda la Comarca.

En aquel ambiente de extravagancia y glamour creció nuestro autor, Francisco Haro Pérez. Su padre, empresario e improvisado mecenas, tuvo el acierto de trasformar el bar de la Plaza Nueva en un Hotel que ya sería símbolo de la nueva era. El Hotel Indalo fue el observatorio excepcional de aquel nuevo mundo donde personajes surrealistas y geniales daban vida a un escenario totalmente sorprendente que asombraba a los mojaqueros. Todo ello era digno de un relato para que no se perdiera en las sombras del tiempo. Han pasado muchos años y aquel joven desgarbado que observaba con atención desde el Hotel Indalo, nos ofrece ahora ese relato. Francisco Haro ( Paco Lina) ha tenido la buena idea de escribir un libro a modo de homenaje a todos esos “mojaqueros de hecho”. Y se fundamenta en razones muy dignas; porque ellos cambiaron Mojácar para siempre, y para que todo esto quede en la memoria este pueblo. Lo dice un mojaquero de pura cepa, además de excepcional testigo de esos años.

Habré de decir que mi amistad con el autor trasciende el concepto de amistad, sus padres, el Harico y Lina son para mí una extensión de mi familia. Con eso explico todo lo que me une a Paco Haro. Pero desconocía la versión literaria de Paco. Y resulta que un buen día se presenta en mi casa de Garrucha y me pide escribir el prólogo de este libro. Naturalmente le dije lo que tenía que decirle. Y mas allá de la amistad, reconozco que me animó la curiosidad por leer la versión de Paco sobre personajes que conocí muy de cerca, ver como reflejaba el ambiente que yo viví a diario en aquellos años dorados de Mojácar. Me ha causado una grata sorpresa descubrir todo el realismo descriptivo que desgrana parte de mis propias vivencias. Así que me dispuse escribir este prólogo con la sinceridad y el compromiso que merecen el autor y la Mojácar querida a la que me unen tantos años desde mi niñez, mi juventud y mi madurez. Con el corazón.

Habré de decir que este libro me ha puesto de manifiesto la extraordinaria capacidad de Paco para la observación de un mundo inédito que era totalmente ajeno a su cultura. Y la prodigiosa memoria que hace gala en sus páginas. Y lo más importante, llegar a conclusiones y matices sobre cada uno de cuantos se mencionan en el libro llegando a perfilar la personalidad que adornan biografías a veces extravagantes, a veces desconcertantes, siempre interesantes. Pero además de su memoria, ha tenido el acierto de solicitar a distintos coetáneos que escribieran su versión sobre muchos de estos que protagonizan el libro, los “mojaqueros de hecho”. Yo mismo escribo un obituario sobre Fritz. Nada más oportuno por cuanto se mezclan estilos y descripciones diversas que añaden interés por cuanto componen un interesante mosaico perfectamente descriptivo de aquellas gentes y de aquel ambiente.

El libro es ante todo un retrato social de primer orden. Y una valiosa aportación documental para la reciente historia de Mojácar. Naturalmente los matices subjetivos y costumbristas adornan todo el relato porque son justamente las costumbres, la vida cotidiana las que señalan diferencias que van marcando el comienzo de un tiempo nuevo que dejará en Mojácar una huella profunda que , como bien señala el autor, es ya imperecedera. Digna de resaltar es la generosidad del autor, el afecto que deposita en cada página, en cada biografía, en cada historia, a veces no puede ocultar su emoción. Y tras leerlo con mucha atención, se percibe que efectivamente se trata de un homenaje, un homenaje literario que Paco resuelve con un lenguaje muy fluido y con adjetivos muy medidos que perfilan cada detalle y trasmiten respeto y credibilidad. Desde mi punto de vista personal, entiendo que un mojaquero de nacencia, haya dedicado años de su vida a recopilar las historias, las biografías, las fotografías hasta los pequeños detalles que hacen una historia verídica aunque la imaginación también se haga presente. El libro nace del mejor impulso y el autor ha saldado una deuda que habitaba en su conciencia, y por extensión, ha saldado también una deuda que Mojácar y los mojaqueros tenían con estos pioneros que eligieron libremente Mojácar como el paraíso soñado. Hace bien en calificarlos como “mojaqueros de hecho”. Lo fueron con todas sus consecuencias. Hicieron de esta tierra su residencia permanente, y la defendieron desde las opiniones diversas y la actitud civilizada. Muchos de ellos reposan para siempre bajo el cielo azul, al pie de la Sierra, en el cementerio de Mojácar. El autor aporta una detallada lista de todos ellos para que su memoria no nos sea ajena.

El largo recorrido por las vidas de cada uno de ellos nos señala que fueron en su mayoría artistas; escritores, poetas, músicos, directores, actores, compositores intelectuales, aristócratas, aventureros, espías, y algún vagabundo universal, hubo de todo, pero con sus aportaciones fueron capaces de crear una ilusión y una leyenda, una nueva Mojácar que asombraría los mas selectos ámbitos de la cultura en España y en el mundo. Puede que jamás sospecharan que construían también una nueva realidad económica y social que ha quedado como su mejor legado en esta Tierra del Sur de España. De todo eso nos habla este libro. De esos mitos y leyendas que dieron vida a los mejores años de Mojácar y que el autor describe con admiración y ajustado a un esquema realista porque Paco desvela sus propias experiencias en relación muy estrecha con muchos de ellos. Si, fue una extraña comunidad que logró el respeto de los mojaqueros y que logró una convivencia mas allá de las fronteras de los idiomas, de las diferencias culturales, políticas o religiosas y de las vivencias contrapuestas en momentos dramáticos de la Europa del siglo XX. Paco Haro ha sabido captar la grandeza y generosidad de todos ellos para construir una mixtura que aunó lo mejor de cada uno y de sus respectivas formas de vida. Fue posible por la complacencia y la alegría de vivir, el optimismo y la vitalidad de unas mentes desprovistas de todo complejo .Todo eso se refleja en el libro, las interminables tertulias en varios idiomas en aquellas mesas de formica junto al Hotel Indalo o el Bar de Pedro Morales. Los amoríos, la manera de observar la vida y el comportamiento de todos ellos en relación al pueblo tratando de asimilar las peculiaridades de sus costumbres y sus gentes.

Es recomendable la lectura reposada de este libro porque nos retrae a un pasado lleno de encanto y de misterio. De cultura con mayúsculas y de un universo mágico habitado por duendes singulares llegados de países remotos con la vida repleta a sus espaldas, con sus glorias y fracasos, y con experiencias tan singulares que a veces parecían fruto de la imaginación. Los mojaqueros comprendieron que sus vidas cambiarían para siempre y se dejaron llevar por lo mejor que destila el alma humana; la hospitalidad, la amistad y la fácil relación propia de un viejo pueblo hospitalario mezcla de culturas milenarias.

Todo queda perfectamente descrito en este libro. Y la imaginación del autor nos brinda un recorrido imaginario que da vida a los personajes en relación a los vecinos de Mojácar y a los lugares más emblemáticos con escenas de la vida cotidiana de aquella sociedad anclada en su pasado y ansiosa por descubrir el futuro. Si alguien desea conocer mejor los tiempos que alumbraron el esplendor de Mojácar y de esta Comarca y los actores que propiciaron el cambio sustancial de nuestras vidas, habrá de leer este libro como referencia ineludible. Además del poso cultural y el cambio generacional, el atento lector es posible que encuentre algún duende vagando solitario. Uno de aquellos duendes del Teatro Aquelarre que recorre las callejas del pueblo y sube hasta las cumbres de esa majestuosa Sierra Cabrera. Nadie sabe quien habita ese duende, pero puede que sea cualquiera de los que desfilan en este libro porque en estas páginas ya han alcanzado un poco de la gloria que describen los mitos y quedan como muestras de un siglo convulso que cambió la sociedad y la historia.

Paco Haro ha escrito un buen libro, un libro que será referencia para los habitantes de esta Comarca y para los curiosos de la cultura y de la historia local. Un libro que se adentra en los repliegues de una crónica social con respeto, con gratitud y con una profunda nostalgia que hace vibrar la buena literatura, la que llega al alma y queda prendida en el corazón.

Por favor, léanlo, y déjense llevar hasta lo alto.
____________________


José Mª Martínez de Haro, escritor y Periodista. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Fue director del gabinete de prensa de Adolfo Suárez.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Noticias
 
© 2014 Comunicación Vera Levante, S.L. Todos los derechos reservados
Aviso legal | Privacidad | Diseño Oloblogger