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Cuando Dylan y los Beatles se conocieron

Después de aquel encuentro, ni Dylan, ni los Beatles, ni el mundo de la música volvieron a ser los mismos

Los Beatles y Bob Dylan

Javier Irigaray / 01·09·2014

Del mismo modo que un reloj parado señala la hora exacta dos veces al día, el pasado jueves se cumplieron 50 años de uno de esos encuentros que constituyeron un verdadero hito y el nacimiento de una manera diferente de entender el rock y la música popular que nunca será olvidada.

El 28 agosto de 1964, en una habitación del hotel Delmonico, en la esquina de Park Avenue con la calle 59 de Nueva York, en un encuentro auspiciado por el periodista Al Aronowitz, los Beatles y Bob Dylan se encontraron y conocieron

El profeta espantapájaros, según dice la leyenda, introdujo a los de Liverpool, por primera vez, en los niveles de consciencia que induce la marihuana. Ringo Starr, el primero de los Beatles en fumarse un canuto, sin saber lo que estaba haciendo, se derrumbó envuelto en carcajadas. Brian Epstein estaba tan colocado que sólo podía gritar "soy tan alto que puedo tocar el techo". Paul McCartney creía que había alcanzado un estado de lucidez como nunca antes había experimentado y dio instrucciones al road manager Evans para que tomara nota de todo lo que se dijera. Dylan, en cambio, comenzó a contestar al teléfono del hotel gritando "¡esto es la Beatlemanía!". Por lo demás, bebieron vino e hicieron el capullo como se supone que hacen las estrellas del rock.

El análisis posterior nos dice que, para los Beatles, las puertas de la percepción saltaron hechas astillas, dejaron atrás lo que venían haciendo y emprendieron el camino hacia la iluminación, el arte serio y la introspección a toda costa. Dylan, por su parte, impregnó al rock de la conciencia social propia de la música tradicional americana y, con sus himnos, dotó de significado a la contracultura. Esa reunión no se limitó a cambiar la música popular. Fue el cambio de una era, según Aronowitz.

La verdad, inevitablemente, es más prosaica. "La reunión supuso un cambio para la música popular -dice Mark Ellen, co-fundador de Mojo y Q-, pero no fue el instante épico que la gente se imagina". Ambos sabían el uno del otro mucho antes de conocerse. Los Beatles se estaban cansando de los gritos histéricos de fans adolescentes y de la vida como grupo, al igual que Dylan envidiaba esas cosas. "En el Delmonico -dice Ellen- cada uno de ellos hubiera querido ser el otro".

Luego, los Beatles comenzaron a eclosionar sus propias vidas interiores en canciones como Michelle y Yesterday. Dylan hizo en 1965 Bringing It All Back Home, un álbum para el que contó con un grupo eléctrico para horror de una multitud de sus seguidores más fundamentalistas. "Estos cambios, probablemente, iban a suceder de todos modos – argumenta Ellen-, pero los Beatles y Dylan se encontraron porque tenían que encontrarse, igual que podían haberlo hecho con Elvis. Eran los más grandes en aquel momento".

Sin embargo, la idea de un punto de inflexión definitivo, un ‘momento Zaratustra’ donde todo cambia, persiste 50 años después.

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