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Ballenas perfumadas, de Eduardo Haro Ibars

Eduardo Haro Ibars, poeta, novelista y ensayista hijo del periodista y ensayista Eduardo Haro Tecglen y la periodista Pilar Yvars Tecglen, nació en Madrid el 30 de abril de 1948



Eduardo Haro Ibars

Versovia.com / Rodolfo Criado / 31·08·2014

Al igual que Leopoldo María Panero, amigo en sus inicios y no tanto al final, es uno de los más genuinos representantes de esa generación de jóvenes españoles que, de la aventura de la clandestinidad antifranquista, pasan a la de las primeras experiencias con las drogas. Bisexual (precursor del movimiento gay español) y consumidor abusivo de todo tipo de drogas (alcohol, heroína por vía intravenosa, etc), a mediados de la década de los 80 contrajo el sida, que acabaría provocando su prematura muerte el 16 de agosto de 1988. Su encarnación de maldito (o "maldecido" como él afirmaba) no empañó su lucidez como uno de los más críticos analistas de la realidad en los distintos medios de comunicación con los que colaboró. Pero su primera vocación siempre fue la poesía.

Durante su adolescencia en Tánger (Marruecos), conoció a personajes como los escritores Paul Bowles, Jane BowlesWilliam S. Burroughs y el pintor Francis Bacon.

Su primer libro, editado por Ediciones Júcar en buena medida gracias a la intercesión de su amigo el escritor y traductor gijonés Mariano Antolín Rato, es Gay rock (1974), una obra ensayística sobre el glam rock, género musical en boga por aquellos años, del que derivó el punk, fenómeno que tampoco dejó indiferente a Eduardo, como demuestran artículos como "Punks y punkettes, salid de vuestras alcantarillas", publicado en el número 839 del semanario antifranquista Triunfo. Siguieron los volúmenes poéticos Pérdidas blancas (1978), que fue galardonado dos años antes con el premio de poesía "Puente Cultural", Empalador (1980), Sex Fiction (1981) y En rojo (1985). En este último poemario empieza a escribir sobre sus experiencias con la heroína y será Haro Ibars, junto con Leopoldo María Panero, uno de los primeros poetas españoles que escriban poemas sobre la droga. El llamado "caballo de la muerte" ocupará asimismo un buen número de páginas en ¿De qué van las drogas?, texto de divulgación publicado en 1978, "bastante sensato y periodístico", según las palabras del propio autor, recogidas en el "Epílogo, epitafio y biografía" de su poemario Empalador.

A comienzos de los años 80, el poeta se da a conocer como narrador con la publicación de algunos relatos de ciencia-ficción. Años después con la publicación de El polvo azul-Cuentos del mundo eléctrico, que inauguraría en 1985 la colección de Ediciones Libertarias dedicada a la nueva narrativa española, apuntaría: "Lo que escribo ha de verse como separado de cualquier tipo de escuela o capilla que en este momento funcione. Digo esto con el mayor respeto hacia mis contemporáneos; pero espero que ese respeto me permita, siempre, tomar distancias".

Con anterioridad, mientras colabora en TVE, Diario 16, Liberación y numerosas publicaciones, sus versos son musicalizados por la Orquesta Mondragón, Azul y Negro y Gabinete Caligari, cuyos miembros acompañaron al escritor en algunas lecturas poéticas antes de saltar a la fama. Es distinguido con el premio Micrófono de Oro concedido por la sala Rock-Ola, referencia obligatoria en el Madrid de aquellos días. Luis Antonio de Villena lo hizo protagonista de su novela Madrid ha muerto, que describe la época de la Movida madrileña. Villena fue muy amigo suyo y lo saca sobre todo en su posterior novela "Malditos" con el nombre de Emilio Jordán.

Cuando muere, uno de sus poemas ("Pecados más dulces que un zapato de raso") ha dado lugar a una de las grandes canciones de Gabinete Caligari. Con los futuros miembros de este grupo, siendo todos universitarios, a mediados de los setenta, Eugenio Haro Yvars (1957-1991), hermano de Eduardo, forma Rigor Mortis, teloneros en 1975 de la mítica banda de La Elipa Burning, en un concierto en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. Eduardo, que siempre quiso ser una estrella del rock, colaborará con su hermano, Jaime Urrutia, Ferni Presas y Edi Clavo, fusionando la música de éstos con la recitación de su poesía. Dichas actuaciones las abordaron bajo el nombre de Gelatina Dura, extraído de un verso (<<allá tras las montañas de gelatina dura>>) de un poema de Eduardo intitulado "Soles gemelos", incluido en su libro Empalador.

En 2005 se edita Los pasos del caído, de J. Benito Fernández, una biografía de Haro Ibars que, junto con El contorno del abismo (1995), otra obra del mismo autor y a su vez biografía de Leopoldo María Panero, retrata los avatares de la generación perdida española.

Políticamente, estuvo vinculado a la Liga Comunista Revolucionaria (LCR).

Rodolfo Criado:
                                                                                  
Nos veíamos en algún bar siempre excepto alguna vez que venia a mi casa con su inseparable Blanca. Bebíamos algunas cervezas y hacíamos planes para realizar acciones artísticas diferentes con soportes raros como pinturas, canicas, plumas de pollo...en fin, conversaciones llenas de humo y otros tóxicos en las que exhalaba la esperanza fria del caminante de la noche, del niño imaginando su grande futuro, que por otra pàrte caminaba ya cerca de su extinción.

A veces quedábamos en el Manuela, en Malasaña, adonde planeábamos realizar un espectáculo de provocación al público con una lluvia de canicas...que rebotarían en las mesas de mármol...cuanta risa nos provocaba aquella imaginada escena. Despues de reirnos seguíamos calculando cuantos cientos de canicas necesitaríamos..y unas cuantas cervezas mas!

Yo no era de su mundo aunque compartíamos algunos amigos. Yo era como esa seta que nace a veces en el inmenso espacio verde de un campo de cesped. A él le fascinaba mi inocencia...pero era aún más ingenuo y menos culpable que yo..

Un dia me enteré que habia muerto.

Y su hermano.

Y su hermana.

Vera 30 de agosto de 2014


Ballenas perfumadas

Ballenas perfumadas paseamos cruzando el hilo de la muerte
Los heridos parecen haber roto sus ataduras
y salimos tranquilos viejos planetas rotos
por paredes de noche hacia el barco que espera

Niños muertos cadáveres de sencillas sonrisa
Llueven plomo musitan palabras que son máscaras
Ponen gafas de niebla y de té
para ocultar el deseo que informa nuestras tardes y todas nuestras noches
Hierve el agua en sus teteras intentamos el sexo más nuevo
y dormimos en camas de siempre espacio yerto

Cocodrilo del aire mi viejo amigo el saurio
se oculta en todas las esquinas y sólo exhibe
su sonrisa en los pliegues

Por las calles vigilan enemigos de un tiempo que antes estaba vivo
y los templos dormidos se estremecen en brillos

Ametrallada la noche
se descubre sin horas
y engarza en los cuerpos

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