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Entrevista con Montserrat Menasanch

Monserrat Menasanch habla sobre la importancia de la puesta en valor del patrimonio histórico, pero advierte, también, sobre la necesidad de que vaya acompañada de un mantenimiento que impida su degradación e, incluso, desaparición, como ha ocurrido en demasiados casos. Deberíamos tener siempre presentes los casos de Fuente Álamo, la máquina de vapor o el más reciente de Los Hipogeos de Villaricos


Montserrat Menasanch durante la entrevista en el futuro Museo Arqueológico Pedro Flores, en Antas

Javier Irigaray / 19·07·2014

La arqueóloga Montserrat Menasanch, de la Universidad Autónoma de Barcelona, forma parte de uno de los equipos de investigación sobre la prehistoria más importantes de Europa y es una de las prestigiosas autoridades atraídas por ese poderoso magnetismo que ejerce la incalculable riqueza, el inagotable potencial de nuestro patrimonio histórico, tan estudiado y, al mismo tiempo, con tanto por descubrir. Entre sus numerosas publicaciones, destacaremos las que tienen como sujeto a nuestra zona: Una aproximación a la minería y metalurgia andalusí en la Depresión de Vera, Los “poblados de altura”: centros de los nuevos espacios sociales en el sudeste peninsular (siglos V-VIII), Un espacio rural en territorio bizantino: análisis arqueológico de la depresión de Vera entre los siglos V y VII y Territorios económicos y sociales en la Cuenca de Vera desde 4000 ac hasta la actualidad. Sus trabajos la han convertido en una de las máximas autoridades sobre el Cabezo María y los asentamientos humanos que en él existieron.

- ¿Qué le trajo a usted hasta nuestra comarca?

- Yo vine a esta comarca para trabajar en un proyecto de estudio del poblamiento de la zona, es decir, de cómo se fueron asentando los seres humanos aquí. Comenzamos realizando una investigación superficial de toda la cuenca de Vera en la época tardoantigua, la que va desde el siglo V hasta el IX o X. Fue a raíz de este proyecto que intervine en una excavación en el cerro de Montroy, de lo que publiqué una monografía, y colaboré en las investigaciones llevadas a cabo en el yacimiento andalusí de Gatas, situado justo encima del argárico.

- Usted se ha dedicado a investigar aquí una época que no es. Precisamente, la más estudiada.

- Sí, ha habido muchos equipos que han investigado en esta comarca, pero básicamente se han ocupado del periodo prehistórico, bien sea la Edad del Bronce o, también, la del Cobre, como en Almizaraque. Esto es, sin lugar a dudas, una consecuencia de los trabajos desarrollados por Siret y Pedro Flores, que han sido de tal potencia que han arrastrado los estudios posteriores de los investigadores que por aquí han pasado. Yo me propuse trabajar sobre ese periodo más desconocido porque los estudios locales se adecuan especialmente a ello. La depresión de Vera aporta un nuevo punto de vista, que es fundamental prestar atención a lo que ocurre localmente para entender lo que sucede globalmente, pues no se podría comprender, y ha puesto en cuestión algunos modelos que se han hecho para otros zonas, precisamente sobre poblados de altura como Cabezo María o el cerro de Montroy. Ha tenido bastante valor de cara al patrimonio, pues se han registrado muchos asentamientos y yacimientos pequeños, de los que muchos ya han desaparecido debido a todos los trabajos de explotación del territorio.

- ¿Cómo es posible que en una comarca con tanto potencial arqueológico como la nuestra haya tan poco puesto en valor?

- Es un contraste brutal. Además, el patrimonio de esta zona no es sólo histórico, es también ambiental. Aquí todo va unido, pues ésta es una zona con un equilibrio ecológico tan frágil que la acción social sobre el entorno enseguida repercute y la huella ecológica que deja es brutal. Podría ser una zona excelente para mostrar, no sólo el patrimonio tal y como lo entendemos, como yacimientos sueltos, sino el territorio en su conjunto. Sí el potencial es enorme.

- ¿Cuál es la importancia del Cabezo María a nivel arqueológico?

Su importancia se centra en el periodo tardo antiguo o Alta Edad Media. Es la época en que el Imperio Romano se desarticula y, al mismo tiempo que se produce ese colapso, por otro lado se abre una puerta que supuso una liberación para los habitantes de las zonas periféricas, al no estar sometidos a una estructura de tipo estatal. El Cabezo María ayuda a ilustrar los procesos y dinámicas que se producen después del colapso del estado, es decir, qué pasa en la sociedad cuando el estado y sus estructuras desaparecen, cómo se organiza la gente, y ayuda a concebir estos mundos que son inconcebibles para quienes siempre hemos vivido en sociedades estatales. A los que hemos vivido siempre en una forma de estado nos cuesta mucho entender qué ocurre cuando ese modelo de organización deja de existir. Tendemos a pensar que es el caos, el estado o el caos, y, en cambio, cuando el estado no está, la gente se organiza y el Cabezo María es una muestra clara de ello. Tiene sus claroscuros, sus blancos y sus negros que nos cuesta, quizás, entender y situar desde nuestra perspectiva. Además, el Cabezo es un hito en el paisaje; es grande, tiene esos volúmenes tan especiales. Resulta muy peculiar; no muy bien situado agrícolamente ni desde el punto de vista de las comunicaciones, pero debió ser un centro importante de población. Te obliga a pensar cómo han podido ser otras organizaciones fuera de nuestros parámetros, fuera de nuestra lógica de la rentabilidad económica, de nuestra lógica mercantil, de nuestra idea del orden y de las instituciones. ¿Por qué una asamblea, como era posible que funcionase el Cabezo María, no puede ser una institución política?

- ¿No hubo Cultura Argárica en Cabezo María?

- Una de las preguntas que plantea Cabezo María es de dónde viene esta gente, por qué se establecen allí. Porque quizá ha habido alguna ocupación anterior o posterior, de hecho se acepta así en las bibliografías que podemos consultar, pero yo no tengo constancia de que fuera de esa manera. No fue un lugar con un asentamiento estable ni antes ni después. En el Cabezo María se encuentra mucha cerámica que, hasta no hace mucho, se aceptaba como argárica porque estaba realizada con materiales que tienen una composición petrográfica similar, algo que es completamente lógico porque se trata de cerámica local, pero es altomedieval, como han demostrado análisis realizados en los años ochenta y noventa con una tecnología que antes no existía. Ocurre lo mismo en toda la cuenca mediterránea occidental tras la caída del imperio romano; eso hacía pensar, anteriormente, en un asentamiento estable, pero esas investigaciones más recientes demuestran que un puesto o asentamiento esporádico, puede ser que existiera, pero el grueso del poblamiento ocurrió durante la Alta Edad Media. Una vez que sabemos esto, que un lugar así no se ocupase establemente ni antes ni después, nos induce a pensar que la comunidad que se estableciera allí habría de ser una comunidad muy especial y puede ser que tenga que ver con la posibilidad de que el espacio excavado de grandes dimensiones que allí existe pudiera tratarse de un templo, de una iglesia paleocristiana, pero habría que investigarlo, habría que rastrear otras zonas, comparar con otras iglesias rupestres que había en lugares cercanos como, por ejemplo, en Málaga en el siglo IX.

- ¿Es el Cabezo María un lugar idóneo para poner en valor?

- Es un buen sitio por varias razones. En primer lugar, lo que hay es muy visible; otra razón es el propio sitio, sólo el paseo y las vistas acompañan. Pero cuando se ponen en valor estas cosas, lo que es muy importante es el mantenimiento posterior. A veces es preferible no limpiar ni intervenir si luego no se va a mantener de una forma adecuada lo puesto en valor. Dejar al aire libre estructuras antiguas es un peligro, hay que hacerlo con cuidado y asegurarse de que luego va a haber un mantenimiento.

- ¿Qué le parece que se postule la Cultura Argárica como Patrimonio de la Humanidad?

Me parece muy positivo. Si se postula la Cultura Argárica estamos postulando una idea, pero habría que ir más allá y postular, además, algo positivo, algo concreto. Hay que actuar sobre los yacimientos y revelar ese patrimonio materialmente. Intervenir, potenciar, poner en valor, mantener y difundir. Como idea me parece muy bien, pero tiene que ir asociada a un plan.









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