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El Ayuntamiento de Níjar contra 30 años de conciertos en El Chamán

El verano almeriense añade un nuevo episodio esperpéntico a la importante colección que lleva acopiada este año




Un momento del concierto de Marlango anoche en El Chamán. Fotografía: Mar Verdejo Coto


Javier Irigaray / 20·07·2014

Así, a las multas por beber agua en grupo en Mojácar y la prohibición del topless en las playas de Vera, la capital del nudismo ibérico, se une, ahora, la oposición del Ayuntamiento de Níjar a que la Sala Chamán continúe ofreciendo conciertos en directo, una actividad para la que, según el alcalde, no tiene licencia, si bien son ya tres las décadas que el conocido local de Los Escullos lleva brindando música en directo.

Fernando Rodríguez, uno de los socios de la emblemática sala del parque, aún no puede creer lo que está sucediendo. “Cinco horas antes del concierto de Rozalén –nos explica Fernando-, el pasado viernes 18 de julio, se presentó una patrulla de la policía municipal para comunicarnos que no podía celebrarse el concierto porque nuestra licencia no contemplaba la posibilidad de realizar ese tipo de actividades. Nos amenazaron con que nos atuviésemos a las consecuencias si continuábamos adelante con el concierto”.

La Sala Chamán permite a los almerienses y veraneantes que pasan el estío en las playas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, gozar de una excelente programación musical. A los recientes conciertos de Guadalupe Plata, banda triunfadora en los últimos premios de la música independiente, Rozalén o Marlango, éste celebrado en la noche de ayer, sábado 19, habría que añadir una larga serie de previstos, entre los que están los de Corizonas, Nacho Vegas, Kiko Veneno, Canteca de Macao, Sex Museum, Tomasito, Albert Pla, Martirio, Eskorzo, Muchachito Bombo Infierno, Tony Zenet, Zulú, Coque Malla, Fuel Fandango o Tócate los cajones, el taller de percusión de Salva Martos.

“Lo más extraño de todo han sido las formas -dice el copropietario de El Chamán-, que después de treinta años ininterrumpidos ofreciendo conciertos, si existe alguna irregularidad administrativa, lo normal hubiera sido que nos enviaran una notificación y, si tienen razón, se subsana en el plazo que nos marque la ley, pero enviar a la policía un rato antes de un concierto es demasiado fuerte. Nos hemos visto obligados, por responsabilidad, a celebrar los conciertos de Rozalén y de Marlango. No se nos ocurrió nada mejor que hacer, por seguridad, cuando teníamos en la puerta a una multitud que había venido para eso. De haberlos suspendido, podría haber ocurrido algo grave. Mucha gente junta cabreada es un cóctel difícil de manejar”.

La sala se encuentra en Los Escullos, entre el mar y un castillo; a ciento cincuenta metros, aproximadamente, vive el vecino más próximo, por cierto, su cliente más asiduo. "30 años de historia de la música popular en uno de los rincones más hermosos del universo conocido no pueden acabar así", lamenta una asistente al concierto de Marlango.

“No sabemos qué pasará con los conciertos previstos para el resto del verano –concluye Fernando Rodríguez-, durante esta semana nos reuniremos con nuestros abogados y veremos qué podemos hacer”.

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