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“Desde los tiempos de Franco, la Alcazaba sólo se ha cerrado para Susana Díaz”

Eso comentaban, indignados, representantes de colectivos almerienses que subieron hasta la Alcazaba para protestar contra su cierre para un acto privado presidido por la presidenta andaluza



Manuel Pérez Sola, de USTEA, protesta ante la Alcazaba. Foto: Francisco Verdegay


Javier Irigaray / 31·07·2014

Centenares de ciudadanos habían llegado hasta la fortaleza almeriense para asistir a la visita teatralizada prevista y suspendida por la mañana para que la presidenta de la Junta pudiera escuchar al violinista Ara Malikian en un acto privado.

El evento, organizado por el Grupo Joly, sustituyó a “Una gozada de Alcazaba”, acto programado esta noche por la propia Junta de Andalucía para celebrar los mil años de la fundación de la Taifa de Almería, el periodo de máximo esplendor vivido por la ciudad desde su fundación, y que fue desconvocado esta misma mañana por la dirección del monumento en una escueta nota que únicamente señalaba que la fortaleza estaría cerrada.

Pero Almería es una ciudad pequeña y la noticia corrió como la pólvora unida a la convocatoria del Grupo Joly, editor de Diario de Almería, de un concierto privado protagonizado por el músico libanés limitado a trescientas personas que asistieron por invitación, entre las que estaban todas las autoridades provinciales, locales, la plana mayor del PSOE de Almería y la presidenta de la Junta de Andalucía, que llegó tras inaugurar el metro de Málaga un día después de que los empresarios almerienses manifestaran su hartazgo por el olvido de las administraciones de Madrid y Sevilla con las infraestructuras de la provincia.

A Susana Díaz la esperaban grupos de funcionarios de la delegación de cultura de la Junta que protestaban por el cierre de los museos y monumentos por las tardes en Almería, de ecologistas que mostraban su contrariedad por la sentencia recién emitida por la sala tercera del TSJA que consagra la legalidad del Hotel de El Algarrobico, colectivos de defensa del abandonado patrimonio histórico y cultural almeriense y otros con diferentes reproches a la máxima autoridad autonómica.

La presidenta expresó su deseo de escuchar y fotografiarse con los ciudadanos siempre y cuando cesaran en su actitud de protesta airada, lo que provocó una mayor subida de tono en las manifestaciones de ira de los presentes y, por consiguiente, no hubo diálogo ni foto.

Según ha podido saber Versovia.com, en la Plaza Vieja de la capital almeriense se estaba preparando, simultáneamente, un ágape para homenajear a la presidenta de la Junta de Andalucía y a los trescientos afortunados que pudieron gozar de la música de Malikian con la Alcazaba como cortijo privado.

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