Anuncio superpuesto

Aviso Cookies

Botones

Agenda

Entrevista con Donato Ndongo, periodista y escritor guineano en el exilio

Hace unos meses entrevistábamos al profesor  Ndongo; entonces se preguntaba qué hacían Moratinos y Bono en Guinea todos los meses y se avergonzaba, como guineano, de que el presidente del gobierno de España rehuyera fotografiarse junto al tirano que preside su país. Hoy, Ndongo preguntaría qué demonios hacía Rajoy en Guinea y los españoles deberíamos avergonzarnos de que el nuestro haya sido el único líder europeo en acudir solícito a fotografiarse con el tirano Teodoro Obiang Nguema



Donato Ndongo durante la conferencia que impartió recientemente en Antas

Javier Irigaray / 28·06·2014

Donato Ndongo, periodista, profesor en universidades españolas y estadounidenses, novelista, poeta, ensayista y todo un referente del pensamiento africano, desgraciadamente, en el exilio, habló en Antas sobre las relaciones entre África y Europa y a difundir el punto de vista que, sobre las mismas, existe al otro lado del Estrecho. Hablábamos de la situación actual en España, de la crisis y sus causas mientras comenzábamos la entrevista y suspiraba “¡Ojalá los problemas de África fueran esos!”. Como avezado periodista, bragado en los frentes informativos de África y del resto del mundo, me sitúa en el tiempo político y, también, en el espacio.

“Antas tiene un lugar especial en mi corazón por ser la cuna de mi buen amigo José María Ridao, a quien tengo un aprecio intelectual extraordinario. Es un pensador magnífico, tiene ideas profundas, he conversado con él en numerosísimas ocasiones, tanto en África como aquí, en España. Estuvieron a punto de detenerme en Malabo, José María lo supo, llamó al presidente de EFE, Alfonso Palomares y me sacó inmediatamente de Guinea porque ni el presidente de EFE ni él, que hacía las veces de embajador de España en Guinea, querían verme muerto. Eso me dijeron.”

Siempre existe un principio.

“Cuando yo era pequeño, nos contaban la maldición de Noé a su hijo Cam, al que descubrió borracho, se burló de él y Noé le maldijo. De ahí viene la raza negra. Había antropólogos que iban haciendo mediciones al cráneo de los negritos, midiendo la capacidad mental del negro y decían que los negros tenían las capacidades intelectuales y psicológicas disminuidas, no prestaban suficiente atención, que había algún tipo de gen que hacía diferentes e inferiores a los negros de los blancos.

Todo eso ha pasado. En Atapuerca se ha demostrado que no hay ningún gen que haga a ningún humano superior o inferior a otro. Hoy sabemos que el género humano empezó en África y nació negro. Por distintas razones, algunos comenzaron a salir de África y el clima, la alimentación y otros factores que no son genéticos fueron transformando, decolorando a los negros primigenios de África que cuando llegaron a Suecia dejaron de serlo. Esa es la historia. En Atapuerca, en España, se ha descubierto, no en África. Nuestra obligación es deshacer los mitos, investigar y saber porqué ocurren las cosas, pues nada ocurre por casualidad.

Aquel discurso colonial sobre la supuesta inferioridad de los negros estaba justificado. Se trataba de esclavizar a una serie de seres humanos y de explotar sus riquezas.

España descubre América en 1492. Fray Bartolomé de las Casas y otros religiosos denuncian la explotación que estaba padeciendo la población nativa, que no estaba acostumbrada a esos ritmos de trabajo a los que se le sometía en los ingenios americanos o en las minas de plata y oro de Perú y, además, eran víctimas de las enfermedades trasladadas por los europeos que iban entonces a América y que ellos no conocían. La mortandad era tremenda y a alguien se le ocurrió que los negros eran más fuertes y resistirían mejor. En 1502 llegó el primer esclavo negro a América, a Méjico. Hasta que se abolió la esclavitud, a finales del XIX, cien millones de personas jóvenes, la fuerza productiva de África, fueron esclavizadas. Ninguna nación europea, ningún organismo internacional ha reconocido jamás ese crimen contra la humanidad, luego la humillación persiste, no nos han devuelto nuestra dignidad.

La esclavitud termina porque esa mano de obra que se llevaba a América ya era necesaria en África para empezar a explotar los recursos africanos para la industria naciente en Europa y, entonces, salimos de la esclavitud al colonialismo, la esclavización del africano en su propia tierra. África es saqueada durante el colonialismo, mas la explotación económica es un mal menor en comparación con las vejaciones, humillaciones, con los crímenes cometidos durante la colonización en África. Y lo peor es que ni siquiera ustedes lo saben.

El profesor Jordi Maluquer, catedrático de Historia económica, explica que los bancos españoles que financiaron la industrialización del País Vasco y Cataluña eran todos bancos coloniales y esclavistas. Cuando los africanos decimos que debemos intentar establecer otro tipo de relación, Europa reacciona colocando a una serie de tiranos a los que ningún africano ha elegido y los coloca como presidentes cuando no son más que los capataces de sus intereses y de sus fincas, que son nuestros países. Esa es la realidad de África.

No tenemos sanidad, no tenemos educación, no hay libertad de expresión, no hay nada. Un apagón en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial, el tercer productor de petróleo de África, cuyo presidente figura en la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo, puede durar seis meses; no hay saneamiento; yo tenía una casa con un grifo en Malabo, pero abrías el grifo y no salía agua nunca, pero si lo dices te detienen por hablar mal del presidente, te llevan a la comisaría, te torturan y te matan.

No podemos vivir en África porque nos han impuesto unos tiranos que ni nos dan libertad ni nos dan desarrollo. Encima, si intentamos huir… yo tengo suerte, soy periodista, escribo libros y eso da un cierto estatus. Otros no escriben libros y vienen en las condiciones en que vienen. Lo que vemos en la televisión es la punta del iceberg. ¿Os habéis preguntado alguna vez cuántos africanos hay en el desierto del Sáhara que no han podido llegar aún a la costa del Mediterráneo o las condiciones espantosas en que mujeres embarazadas y niños pequeños tienen que atravesar ese desierto? Cuando intentamos huir de todo eso nos encontramos con que el señor ministro del interior, el que sea, siempre hay un ministro del interior, ha ordenado que pongan unas vallas con cuchillas para que no entremos. ¿Qué quieren hacer con nosotros? ni podemos vivir en nuestros países ni podemos vivir en Europa.

Esa hipocresía es intolerable. Dicen que las vallas con concertinas son disuasorias. Yo digo que no son disuasorias. Son más disuasorias las minas antipersona. ¡Que las siembren en Melilla, en Ceuta y, si quieren en las costas de Almería, que también llegan pateras! No vamos a dejar de venir. La inmigración no se para ni con represión ni con caridad, se para con libertad y desarrollo. Y esa libertad y ese desarrollo es lo que necesitamos los africanos, porque somos personas responsables.

La emigración también trae problemas para los europeos, porque el aumento que está habiendo de los movimientos fascistas y xenófobos, el gran ascenso que está teniendo la extrema derecha yo creo que les va a repercutir a ustedes y, cuando se den cuenta, será tarde, porque eso ya ocurrió en el periodo de entreguerras, entre la I y la II Guerra Mundial. Mussolini subió al poder en Italia, Hitler subió al poder en Alemania, movimientos fascistas y partidos fascistas en media Europa y, al final, la II Guerra Mundial y seis millones de judíos muertos más otros que no se cuentan o se cuentan menos. Esto no es solamente un problema de los africanos. Ese problema les va a llegar si no hacemos nada entre todos.

Es ya el momento de empezar a construir una nueva relación entre europeos y africanos que realmente resuelva nuestros problemas, de los europeos y de los africanos. Es lo que estamos pidiendo, nada más: un nuevo tipo de relación basada en la confianza. Somos responsables, mayores de edad.

Africanos y europeos podemos y debemos entendernos porque nos unen intereses económicos, geográficos, culturales. Bélgica, Holanda, ciudades como Amberes, ciudades indigentes en la época medieval, ahora son ciudades prósperas por el comercio de diamantes de África. Beneficiense ustedes y que los africanos también nos beneficiemos de nuestra propia riqueza y de nuestro propio esfuerzo. Se seguirá suministrando petróleo, pero que en lugar de que un señor y su familia tengan ese dinero en un banco de Washington, de Madrid o de París, ese dinero sirva para construir escuelas, hospitales y los pozos que se necesiten donde se necesiten. La propuesta es clara. Establezcamos una nueva relación basada en la confianza y en la equidad.

Los africanos queremos estabilidad, queremos vivir como cualquier ser humano: estar tranquilos, sentirnos seguros, comer cada día, curar nuestras enfermedades, dar educación a nuestros hijos y poco más. Lo que todos, negros, blancos o japoneses ¿Porqué todo eso es posible en el resto del mundo y no en África? Quitemos esos obstáculos y verán cómo los problemas se resuelven. No habrá vallas con concertinas porque no habrá avalanchas de inmigrantes intentando entrar en Europa. Tenemos dinero, riqueza suficiente para construir nuestras propias escuelas, nuestros propios hospitales y nuestros propios pozos.

Europa debe dialogar con los pueblos, no con los tiranos. Hemos visto un ejemplo. Teodoro Obiang, agradeció al rey Juan Carlos I que le invitara y Zarzuela tardó tres horas en difundir un comunicado diciendo que no sabía nada. Todo un fin de semana, Rajoy huyendo para no hacerse una foto con Obiang. Sienten vergüenza de ese señor. Y ¿quién lo ha puesto? ¿quién lo mantiene? nosotros sentimos vergüenza de que nuestro jefe de estado sea un apestado y es una vergüenza para ustedes. Vamos a terminar con estas cosas. Se puede hacer, hay gente preparada, hay medios económicos para vivir con dignidad en nuestro propio país. Ustedes tienen una cosa que nosotros no tenemos aquí ni allí: tienen derecho a voto, tienen libertad para manifestarse, para influir en sus autoridades para que estas cosas no se vuelvan a repetir, por eso les pedimos que esto tiene que terminar. Está en sus manos que estas cosas terminen. No es la primera vez que viene Obiang a España, pero algo ha cambiado.

En 1968 un guineano era tan español como usted y de la noche a la mañana nos quitaron el carnet de identidad. A nadie le importó. Guinea Ecuatorial es el tercer productor de hidrocarburos del África subsahariana y hay muchos intereses españoles. El dinero de Guinea Ecuatorial no está allí, está en Europa, en bancos españoles entre otros. Guineanos están comprando mansiones, pisos y chalets en España. Cualquiera puede ir cualquier día al aeropuerto de Barajas y verá a un montón de gente bajando del avión con maletines llenos de billetes de quinientos euros para depositarlos en bancos españoles. Si eso lo hago yo, como estoy fichado como opositor, como un tipo subversivo, hacienda, la guardia civil o la inspección de aduanas me detienen, sin embargo, a esos nadie les detiene. Compran chalés al contado. Sacan sus maletas llenas de euros y le dicen al de la inmobiliaria que cuente los trescientos mil euros. Van a comprar un coche y llevan los cuarenta mil euros para que los cuente el del concesionario. Esas cosas ocurren aquí, nadie les detiene ¿quién es el responsable?

A un opositor guineano que vive en Madrid intentaron asesinarlo, pero los sicarios le confundieron con su hermano y acuchillaron a su hermano. Fue al mediodía en un barrio de Madrid y los vecinos consiguieron coger a uno de los sicarios y lo llevaron a la policía, les detuvieron, les juzgaron, les condenaron en un juzgado de Madrid, fueron a la cárcel y, al poco tiempo, el consejo de ministros de España presidido por don José Luis Rodríguez Zapatero y a propuesta del ministerio de asuntos exteriores, cuyo titular era Miguel Ángel Moratinos, les indultó. Cuando era ministro Moratinos, se pasaba más tiempo en Guinea que en Madrid y, ahora, sigue yendo con frecuencia. No es invisible. Hasta Moratinos es visible ¿qué hace ahí con tanta frecuencia? no lo sé, yo no soy malpensado, pero, al menos, les inoculo la curiosidad por saber qué hace Moratinos en Guinea desde que era ministro hasta ahora, a qué va con tanta frecuencia, averígüenlo, tienen periodistas y medios para averigüarlo. ¿Qué hace José Bono en Guinea todos los meses? yo no lo sé, no soy malpensado ¿Porqué Teodorín, el hijo primogénito de Obiang y el propio presidente y otros familiares están acusados de blanqueo de dinero y están siendo juzgados en Francia, están siendo juzgados en Estados Unidos, tienen problemas con la justicia en Brasil, en Sudáfrica, en medio mundo y en España se les denunció y el caso lleva años paralizado en un juzgado de Las Palmas? ¿porqué? yo no lo sé, yo no soy malpensado, pero ustedes, que son los españoles y tienen los medios, la oportunidad y yo creo que la obligación, deberían averiguar porqué.

Dice que en África sobra la industria de la caridad.

De cada euro que da un ciudadano a una ONG dudo que lleguen más de dos céntimos al fin para el que se anuncian, porque los funcionarios de la caridad tienen unos sueldos en nombre de los negritos de África. Y no son uno. Son muchos. Mantienen estructuras en sus oficinas, tienen funcionarios, gastan en publicidad y todo a costa de los negritos de África. Viajan por todo el mundo a reuniones para hablar de los negritos de África. Yo he visto a los cooperantes europeos en nuestros países, todos con unos todoterrenos con aire acondicionado, no van a pié ni van en autobús. En una época determinada había cooperantes españoles que recibían hasta el pan de El Corte Inglés de Madrid. Todo a costa de la cooperación con los guineanos. Amnistía Internacional, en cambio, ha salvado muchas vidas. Denuncia, hace cosas. Yo he visto a gente de Amnistía en África, se han entrevistado conmigo, pero nunca los he visto en un Mitsubishi Pajero con aire acondicionado. Los he visto moverse como todo el mundo allí, en lo que llamamos taxi-país o en autobús. Además, suelen ir de incógnito, porque si el gobierno de turno se entera que son de Amnistía Internacional lo pasan mal. Hace un mes y medio, en Guinea Ecuatorial, fue un equipo de periodistas de The Financial Times y de Der Spiegel para hacer un reportaje, les quitaron las cámaras, se las rompieron y les obligaron a dar las claves de sus ordenadores. Los gobiernos británico y alemán protestaron. Lo pasaron mal. Gente como los de Amnistía son muy discretos porque saben las consecuencias, no les he visto nunca alardeando. Me refería a los que llamo funcionarios de la caridad que viven de eso.

El movimiento panafricano no es una invención de hoy, todo eso está estructurado en el 5º congreso del movimiento panafricanista de Manchester en 1945, que es cuando se da impulso a las independencias. Una vez obtenidas las independencias, ese movimiento panafricanista cuyos líderes principales eran personas como Du Bois o George Padmore, de América, o Julius Nyerere y Sékou Touré, de África, deciden crear la Organización para la Unidad Africana. Pero ¿cómo se puede construir una entidad supranacional cuando dentro de las fronteras cada sátrapa divide su propio país en parcelas de tal forma que no puedes circular en Guinea Ecuatorial más de cinco kilómetros sin encontrarte una barrera con unos militares que te desnudan, te despojan y, si eres mujer, peor. Es imposible. Libertad de circulación de personas o libertad de circulación de bienes, no hay ni en el interior de los países africanos. Libertad de circulación de ideas, menos aún. Es más barato y más rápido ir de Libreville a París que a Nairobi. Igual que los dirigentes que nos impusieron no se preocupan de la sanidad de sus ciudadanos, no se preocupan de la integración africana ¿cómo van a preocuparse de la integración africana cuando, por ejemplo, hay organismos regionales como la Comunidad Monetaria y Económica del África Central que deciden que hay que eliminar fronteras al mismo tiempo que presidentes de esos países, como el de Guinea Ecuatorial, dicen que no quieren? Si no se suprimen las fronteras entre seis estados, ¿cómo las vamos a suprimir entre cincuenta y cuatro? Cada uno se aferra a su feudo. Hay demasiados intereses mezquinos para que esa idea del panafricanismo que, insisto, empezó hace más de un siglo, se materialice ¿cuál es la solución? que africanos honestos, que africanos preocupados por los problemas de la gente sean los que dirijan y gestionen las cuestiones africanas. Vamos a llegar a eso, pero cuando sea posible. Es como si en la Europa del siglo XIX, cuando empiezan los nacionalismos imperialistas europeos, se propone hacer la Unión Europea que existe ahora, ¿cómo se podía pedir a la Francia napoleónica que invadía el resto de Europa que se implicara en la integración europea? El Congreso de Viena fue justamente lo contrario, supuso la desintegración de la idea de Europa, que no se retomaría hasta casi un siglo después.

Hasta que no desaparezcan las tiranías, exactamente igual que ocurrió en Europa, que hasta que no desaparecieron las monarquías y los regímenes absolutistas no se empezó a hablar de Europa. Pues en África lo mismo, porque el ser humano es igual en todas partes. Mientras tengamos a individuos como Obiang no podrá hablarse de integración africana. Mandela fue una excepción. Todo el mundo fue al entierro de Mandela, pero durante los veintisiete años que Mandela estuvo encarcelado, los presidentes africanos hacían negocios con los racistas sudafricanos, con sus carceleros.

Todo se reduce a lo mismo: una nueva relación con África, que los propios africanos se preocupen de gestionar adecuadamente sus intereses y lo demás se va a resolver, pero no desde imposiciones, sino porque queremos una integración africana basada en intereses de pueblos libres. Igual que en Europa. Hasta que no murió Franco, España no entró en la Unión Europea, hasta que no cayó la dictadura en Grecia, Grecia no entró en la Unión Europea, hasta que no se produjo la revolución de los claveles, Portugal no entró en la Unión Europea, ¿porqué? porque se estaba construyendo una Europa de pueblos libres y Portugal, Grecia y España no eran pueblos libres. Pues lo mismo en África.”

Leopoldo de Bélgica y el Teniente Ayala

“¿Quién sabe en Europa que el rey Leopoldo de Bélgica era el dueño del Congo? No era del estado belga, el Congo era una finca privada del rey Leopoldo. ¿Quién sabe que se dedicó durante muchísimo tiempo a cortar las manos de los congoleños simplemente porque un colono decía “este negro no ha trabajado suficiente”, en condiciones de esclavitud, no se les daba de comer, no tenían derecho a sanidad… nada, y, sin embargo, les cortaban las manos porque decían que era vago. Esas cosas ocurrían.

Gustau Nerin, en “La última selva de España”, cuenta historias como la del teniente Ayala, que fue a Guinea y cuando quería descansar y le molestaban los juegos, cuando en su campamento un niño lloraba por la noche, como es normal cogía a ese niño, hacía una hoguera y lo quemaba. Ustedes no lo saben y yo creo que deberían saberlo. Y no solamente Ayala, un montón de gente con nombre y apellidos que imprimieron el papel de la colonización en Guinea Ecuatorial.”

Foccart habla

"Jacques Foccart, consejero de asuntos africanos de todos los presidentes de Francia, desde De Gaulle a Miterrand, publicó sus memorias, 'Foccart parle'. Cuenta cómo en 1963 derrocó al presidente de Togo, Sylvanus Olimpio, y puso a Gnassingbé Eyadema, que gobernó Togo desde 1967 hasta que murió en 2005. En esos treinta y ocho años no construyó ni un solo hospital. Cuando enfermaba cogía su jet e iba a París. Pero el día que le tocó, subió al jet y murió en su avión porque en treinta y tantos años no construyó un hospital en su propio país ¿ustedes pueden entenderlo? yo tampoco. Sin embargo, lo cuenta el propio Foccart, el señor al que le mandaron derrocar, Sylvanus Olimpio, simplemente había dicho que la relación con Francia había de ser otra, que el togolés tenía que vivir bien en su propio país. Ese fue el pecado, la herejía de Sylvanus Olimpio. Le asesinaron y colocaron a Eyadema, una de cuyas principales diversiones era detener a los opositores, a los demócratas togoleses, y echarlos a los cocodrilos en un estanque que tenía en su palacio de Lomé. Son hechos ciertos. Todas las convenciones, todos los acuerdos que se han estado haciendo entre Europa y África, se hacían en Lomé y Eyadema era el modelo a seguir según esa doctrina, un señor que echaba a los demócratas togoleses a los cocodrilos. Y ¿alguien puede decir que la embajada de Francia, de Estados Unidos, de España no sabían que Eyadema era un tirano? Lo sabían, pero nadie hizo nada, nadie dijo nada".

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Noticias
 
© 2014 Comunicación Vera Levante, S.L. Todos los derechos reservados
Aviso legal | Privacidad | Diseño Oloblogger