Anuncio superpuesto

Aviso Cookies

Botones

Agenda

Entrevista con Arturo del Pino, Director del Museo de Almería



“Cederemos piezas del Museo de Almería a los de Antas y Turre”


Arturo del Pino ante la maqueta del poblado argárico de Fuente Álamo

Javier Irigaray / 21·06·2014
Arturo del Pino, director del Museo Arqueológico de Almería, parece alguien transparente (“no tengo nada que ocultar. Hice un blog, ‘un porcunero en el mundo’, y he colgado mi biografía, mi trayectoria, mis cosillas de arqueología y mi otra gran pasión, que es la cocina, para que todo el mundo pueda saber de mí sin necesidad de preguntarme”), pero no invisible. Supe de él por Oswaldo Arteaga, director de su tesis doctoral y de “Proyecto Porcuna”, la gran campaña de excavaciones en que del Pino recibió su bautismo arqueológico descubriendo la ciudad romana que existió junto a su pueblo natal.

- ¿Cómo lleva Almería y el puesto de director del Museo?

- Cuando me propusieron hacerme cargo del Museo de Almería, no me lo pensé dos veces, me vine con todas las ganas del mundo. Tenía ganas de trabajar en otra disciplina distinta pero, como siempre, muy relacionada con la arqueología, con el patrimonio histórico y con esa fruición por el patrimonio que es lo que tenemos que transmitir y que enseñar a los ciudadanos. Me gusta el clima, me gusta su gente, distendida, con la que puedes hablar tranquilamente, muy amable. En Sevilla, la gente, parece muy abierta, pero sus grupos son muy cerrados.

- ¿Qué museo se encontró?

- Me han contado que hubo grandes disensiones con los arquitectos cuando se montó la museografía de este museo, concretamente con la columna estratigráfica que impedía una mejor visión de las escaleras, que, al parecer, suponen un gran logro de la arquitectura al haber sido resueltas con muy pocos puntos de apoyo. No me parece desacertada la museografía del Museo de Almería. Cuando visitamos el Museo Arqueológico Nacional, o cualquier otro, empezamos en el paleolítico y terminamos en la época medieval y todos los museos terminan por parecerse un poco. El de Almería se diferencia por la especialización de su contenido. Si quieres conocer la cultura de Millares o de El Argar, eso no te lo encuentras en Madrid, en Sevilla ni en ningún otro sitio, tienes que venir al Museo de Almería y esto es importante. Se creó una tercera planta en la que se pueden cambiar las exposiciones con relativa frecuencia, donde tenemos la sala romana y la hispanomusulmana. Los tiempos que corren no nos permiten mejorar lo que hay mediante una nueva exposición o un discurso museográfico distinto, pero coincido en que ese almacén que tenemos, muy bien organizado y muy bien documentado, debe ver la luz, salir a la calle, debemos enseñar sus fondos a los almerienses, a todo el mundo. De hecho, hemos programado hacer, al menos, dos exposiciones al año con piezas del archivo.

Hemos inaugurado la Biblioteca Luis Siret. Consta de unos ocho mil ejemplares centrados, de los que hemos expuesto unos mil, básicamente, en metodología arqueológica, en arqueología, historia y temas almerienses, antropología, gastronomía y algunos libros antiguos bastante interesantes, como una primera edición de La edad de los metales. La hemos abierto a las redes sociales y al público. Haremos reseñas de algunos de los ejemplares más interesantes para darlos a conocer al público y la hemos bajado a donde estaba la tienda, a la entrada del museo. Tiene un gran escaparate con un nombre que la identifica y distingue del resto de bibliotecas almerienses y andaluzas. Será un servicio al público en general, desde quien tiene que hacer una tesis doctoral, hasta el que tiene que consultar informes arqueológicos, porque biblioteca y archivo están unidos por ese cordón umbilical, hasta el estudiante que tiene que hacer un trabajo escolar para su instituto.

- Y, nada más empezar, un gran reto.

- La celebración del 80 aniversario de la apertura del museo es un enorme altavoz mediático, pero también está cumpliendo una función social y laboral importante. Soy un nuevo director aquí y tengo que hacerme comprender dentro de la plantilla y transmitirle ilusión, motivarla en el día a día del ingente trabajo del museo. Cuento con un equipo humano fantástico, magnífico, pero que, en algunos aspectos, ha estado descoordinado, ha faltado comunicación. Una fecha simbólica como el ochenta aniversario de la apertura al público del Museo me está permitiendo realizar una programación y orientar todos los esfuerzos en esa línea. Hemos celebrado reuniones con el equipo técnico y no tan técnico, pues quiero que todo el personal del museo esté implicado en la celebración, y tenemos ya una programación en marcha.

El Museo de Almería se creó en papel durante la II República, el 28 de marzo de 1933, pero investigando en las hemerotecas no hemos visto que se abriese al público hasta, por lo menos, junio de 1934, de ahí que celebremos un aniversario de apertura al público, y la apertura al público añade una connotación, una simbología en el sentido de que el Museo de Almería salga fuera, salga a la calle, lo conozca el público. Como grandes ejes vertebradores de ese aniversario celebraremos dos exposiciones temporales propias, un gran reto, pues desde que en 2006 se abre el nuevo Museo de Almería, exposiciones propias ha habido poquitas.

La primera exposición no ha sido arqueológica, sino de otro tipo de patrimonio: el antropológico, etnológico, el día a día de personas que, todavía, están haciendo cosas con sus manos. Una exposición de todo el material de cerámica almeriense, artesanía y actividades etnológicas relacionadas con la provincia de Almería. Y una segunda exposición, el colofón del aniversario, será la elección de las ochenta piezas arqueológicas más importantes que tenemos en el Museo y que no están expuestas. Esa exposición irá acompañada de su catálogo correspondiente y de ciclos de conferencias y otras actividades. Hemos retomado, también de cara a la exposición, ‘la pieza del mes’, bimensual en este caso, en colaboración con los Amigos del Museo, superimplicados en las actividades del museo y un baluarte fundamental junto a la asociación de vecinos que recientemente se ha constituido aquí, en el barrio de Altamira. Otra idea muy interesante es que el Museo de Almería viaje por la provincia. Eso quiere decir que cederemos temporalmente alguna de las piezas a sus legítimos dueños, a la entraña de la tierra de esos municipios: Antas, Turre, Cuevas, Abla… Es decir, devolverles algunas de las piezas para que puedan exponerlas temporalmente en los sitios que cumplan, evidentemente, las condiciones de Museo de acuerdo con la normativa vigente.”

- ¿Van a ceder parte de sus fondos a los recién terminados y aún vacíos museos arqueológicos de Antas y Turre?

- No te quepa la menor duda. Queremos sacar todo el material posible de esos fondos a la luz y estamos barajando la posibilidad de, a aquellos museos que puedan entrar en la Red de Museos de Andalucía, es decir, cuyas instalaciones cumplan con lo estipulado por la legislación vigente en materia de museos, cederles material arqueológico por periodos que iríamos renovando si las condiciones son las adecuadas. De hecho acabamos de realizar una cesión por un periodo de cinco años a Chirivel de una colección de cerca de dos mil espartos recopilados por el antropólogo Pedro Molina García, actual rector de la Universidad de Almería, y el arqueólogo Domingo Ortiz Soler, que se han restaurado aquí durante los meses de junio y julio. Otra cosa que quiero poner en práctica es la visita a los talleres de restauración, al trabajo que aquí se hace día a día y que no es suficientemente conocido ni valorado.”

- Para terminar ¿apoyaría la candidatura de la Cultura Argárica como patrimonio de la humanidad?

Yo no veo por qué no apoyar la candidatura de la Cultura Argárica como patrimonio de la humanidad, ahora, también te digo que esos expedientes son muy complejos y hay que trabajarlos bien. El primer paso consiste en hacer una solicitud instando a la Junta de Andalucía a que se ponga en comunicación con la UNESCO, un paso muy pequeñito. Hay que justificar el porqué y eso es lo ingente del trabajo y te hablo con cierta experiencia porque he trabajado muchos años en el Servicio de Protección del Patrimonio Histórico, dependiente de la Dirección General de Bienes Culturales. El flamenco ha sido echado dos o tres veces para atrás, Baeza y Úbeda tampoco lo consiguieron a la primera, la catedral de Jaén no lo ha conseguido a la primera. He leído en la prensa que Sevilla quiere que la Torre del Oro lo sea. Esto es como la agricultura ecológica, queremos sellos de calidad o denominaciones de origen, pero si tenemos muchas denominaciones de origen, al final volvemos a las marcas blancas. Creo que, además, debemos buscar alternativas a las declaraciones formales de la UNESCO. Optar, también, por otros caminos. Estos temas los he vivido un poco de soslayo, pero conozco a la persona adecuada, Juan Manuel Becerra, que siempre ha coordinado estos temas.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Noticias
 
© 2014 Comunicación Vera Levante, S.L. Todos los derechos reservados
Aviso legal | Privacidad | Diseño Oloblogger